Cuando los discos están hechos con el alma se nota. Se huelen. Y huelen tan bien… Parafrasear una de las mejores letras que encontramos en este “El maestro de Houdini” es una manera casi perfecta de definir el primer trabajo de Amigos Imaginarios, como tal, tras suprimir el nombre de Santi Campos en su cabecera. Es por eso que este es un disco de banda. De gran banda, diría yo. Campos ha conseguido, por fin, reunirse con un grupo de músicos que no se limitan a tocar sus excelentes canciones sino que las engrandecen hasta convertirlas en pequeñas obras de arte.
Cuando escuchas “El maestro de Houdini” te da la sensación de que todo está en su sitio. Todo está perfectamente encajado. Nada sobra, nada falta. Las letras son sublimes. En conjunto, las mejores que nunca haya escrito Santi Campos. Y la instrumentación no se queda atrás. Llena de detalles, sólo te queda dejarte llevar por esos coros femeninos, esos pianos certeros y dejar que la música fluya. Nada más. Nada menos. Ajenos a modas, los Imaginarios demuestran que todavía se puede creer en uno mismo cuando llenas un disco de buenas canciones.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.