Uno de los tipos con más sentido innovador en los noventa ha entrado en este nuevo siglo con distinto calzado, más retro, menos futurista y con las ideas muy claras sobre que es lo que quiere y cómo lo quiere. La inclusión de instrumentos tradicionales, tales como el banjo o la pedal steel, le han dado nuevas vías de composición, aunque hayan sido especialmente los teclados, despacito y sin pedir permiso, los que han ocupado más terreno con pie firme. Así, la tesitura de Frank Black ha cambiado, y mucho.
En esta ocasión volvemos a toparnos con el músico básico y directo de sus últimos trabajos (no olviden que graban casi en directo con la única ayuda de un dos pistas), pero con mucha más riqueza musical. ”Blast Off” es la canción que deberían haber firmado este año los Rolling Stones y la que nos revela que Bob Dylan se ha tomado una temporada de vacaciones, sabiendo perfectamente que nuestro entrañable protagonista iba a recoger el testigo de sus mejores trabajos. Por lo general, el resto del disco nos presentará piezas de rock con raíces, fuertemente influenciado por el folk y el blues. Así pues, desde los tiempos de “Trompe Le Monde”, el trabajo más coherente con el otrora Black Francis como protagonista.
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