Al final uno acabará aceptando que el freakismo tiene origen canadiense. Tras los casos aún sospechosos de Peaches y Gonzales, se acerca la sombra de James Di Salvio, ex director cinematográfico y centro neurálgico de una banda reformada que ha hecho de sus discos -vean también “Glee” (Grand Royal, 98)- un acto de fe de la fusión de estilos con más jeta que resultado.
La jeta esta vez hay que buscarla en la lista de contactos: Youssou N´Dour (responsable del aire africano del disco), Dimitri From Paris, Big Daddy Kane (amigo de Beastie Boys, capos del sello donde publican estos canadienses), la leyenda reggae Eek-A-Mouse, Badar Ali Khan, Momus (al que invitó al estudio a raíz de la gira canadiense de este último, y que firma un buen tema cercano a Pet Shop Boys) y Curtis Mayfield, cuya voz da brillo a la mejor melodía –con diferencia- del disco, “Austounded”, un hit con todas las de la ley que nos transporta directamente a las discos de los setenta y en el que el caos mental de Di Salvio -el cual se sirve del cortar y pegar con el ordenador tal estuviese montando una película- vuelve a relucir con el mezclado de fragmentos de música latina. Si “Glee” mantenía el tipo por la hegemonía del pop y unas vocales que, por momentos, emocionaban, la nueva entrega juega con demasiados ingredientes para dar una salsa con tan poco bouquet.
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