Y autogestionado. El grupo de Uribe Kosta financia su primer disco mediante la pre- compra (que no mediante el crowdfunding); trabajo al que, ellos mismos también, denominan Outlaw Rock. Y rinden tributo a un Bilbao pecador y trufado de tatuajes, surcado de charcos de licor y lleno de mujeres de poco fiar que musicalmente vira hacia el Seattle noventero y al stoner. Dos ítems que por edad y generación vivida han mamado cual rockero hace con el Jack Daniels. Con los onerosos riffs como partida- de los de automáticamente alza los cuernos arriba y mueve la cabeza hacia delante y atrás-, se nota la mejora respecto a la grabación anterior, así como las aterciopeladas colaboraciones de Ian Mason de Wizards y Haritz Lekter (Cobra, Osso, Kokein), que dan empaque al conjunto de temas.
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