Deux
DiscosMoundrag

Deux

8 / 10
Jesús Casañas — 02-02-2026
Empresa — Spinda Records
Fotografía — Archivo

Escuchando a Moundrag se le vienen enseguida a uno a la cabeza grupos como Deep Purple, Black Sabbath o King Crimson. La diferencia es que ellos no tienen guitarra. A base de teclados, batería y armonías a dos voces, demuestran que (al igual que los madrileños Kamikaze Helmets) no hacen falta para hacer buen rock&roll. Ellos vienen de Rennes, un pequeño pueblo costero de Francia. Cuando el cantante de su grupo anterior, Smooth Motion, se fue a dar la vuelta al mundo en 2019, los hermanos Goellaën (Organ Fury y Dr. Mad Drum) decidieron hacer un power dúo y debutar aquel mismo año con un EP homónimo. “Deux” es su segundo álbum (tras “Hic Sunt Moundrages”, 22), que llega a nuestro país de la mano de Spinda Records. Camille se encarga de los teclados retro: Hammond, Mellotron, sintetizador Moog… Colin, además de batería, mete otras percusiones como gongs o campanas. Entre los dos se reparten las voces, contando ocasionalmente con la colaboración de músicos invitados al bajo, el violín o los coros.

“Deux” es todo un viaje espaciotemporal desde su apertura, “Stormdrummer”, que (como su nombre indica) supone un solo de batería como los de la vieja escuela a modo de una introducción instrumental que parece sacada de la banda sonora de "Conan, el Bárbaro". El teclado se le une en “The caveman”, en la línea de los Deep Purple más setenteros. Sigue “Changes”, con su estribillo pegadizo. “Limbo” es una de las canciones más lisérgicas, con coros medievales y más de siete minutos de duración como los Black Sabbath más experimentales. “Black flames” cierra la primera parte con su ritmo hipnótico y sus armonías vocales. “Starkus” es un pequeño interludio instrumental de menos de dos minutos (marcando el cambio de cara) donde el teclado decide explayarse con escalas cromáticas mientras la batería le sigue con sus golpes y redobles hasta que empalman con “Take me to the stars”. Pero posiblemente la canción que mejor resuma el disco sea “Morning epitaph”: armonías vocales pulcras, cambios sorprendentes y regustillo épico. Cierra “Night lights”, tema tranquilo y nostálgico a voz y arpegios de piano con cierto regustillo folk gracias al acordeón final. Toda una sorpresa que te volará la cabeza.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.