Claro que sí. Qué vivificante puede ser el buen indie rock cuando se factura con maneras y entusiasmo. Los Envelopes lo hacen de forma canónica, no inventan absolutamente nada nuevo, y en esa misma ausencia de grandes pretensiones radica gran parte del encanto de estas once canciones, registradas en apenas treinta y tres minutos (¿para qué mas?).
Teclados sintéticos y juguetones, guitarras correosas, estribillos infecciosos (como el de “Sister In Love”), melodías dulcísimas que pueden recordar a la escuela de They Might Be Giants (como la de “Isabelle And Leonard”)… todo eso y algo más cabe en el segundo largo de este quinteto, que vive a caballo entre Suecia y Francia. Invocan con jovialidad el espíritu de Pavement y el de Pixies, el legado de la nueva ola y el del mejor pop independiente británico, y lo mejor que puede decirse de ellos es que sus credenciales no presentan una adscripción escandalosamente mimética con ninguno de los referentes que manejan. Están muy lejos de los focos, y eso de momento realza su modesto atractivo.
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