La línea que separa los distintos proyectos del canadiense Dan Snaith es ya casi inexistente; en 2024 el último trabajo de Caribou (“Honey”) se adentraba de lleno en la música de baile, con una propuesta marcada por el house y el UK garage, un espacio casi siempre reservado para su alter-ego Daphni que, al mismo tiempo en “Butterfly”, coquetea con líneas melódicas, la nostalgia y la psicodelia propias de Caribou.
Entre los cortes de “Butterfly” encontramos a partes iguales la celebración colectiva, expansividad y el anonimato del club, así como ese estado liminal, la reclusión e intimidad más propia del after.
Esa melancolía tan característica del proyecto principal de Snaith se materializa en “Sad Piano House” que, cumpliendo lo que promete en su título, construye una minimalista pieza de deep house sobre un piano triste y un guiño pop en lo que parece ser un sample vocal de Dua Lipa. Lo mismo ocurre en “Good Night Baby”, donde unas nostálgicas lineas de sintetizadores propias de una banda sonora de los ochenta, acompañan un meloso y cálido beat.
La influencia del detroit house y de nombres como Theo Parrish en la música de Snaith es innegable: líneas de bajo hipnóticas, samples de rarezas disco y funk de los 70-80 y ritmos viscerales y saturados, todo ello se respira en tracks como “Clap Your Hands”, que toma prestado el bajo de “Double Journey” de los británicos Powerline.
La contraposición siempre ha sido herramienta de trabajo de Snaith y lo demuestra en la transición entre la minimalista “Lucky” y el corte estrella de su último largo, “Waiting So Long”. Apenas cuatro minutos de puro éxtasis, un himno que según el propio Snaith, está hecho con las salas medianas en mente, pero que podría levantar al público de cualquier festival, gracias a ese júbilo característico del French house de cambio de siglo.
Construido como si se tratase de uno de sus sets, Daphni trata el track list como un viaje, donde tras los tracks más eufóricos y románticos, nos lanza al agujero en los cortes más oscuros como son “Talk to Me”, o ese acercamiento al glitch que hace en “Two Maps”.
Dada la demostrada inquietud de Snaith, uno no se espera en este “Butterfly” un ejercicio de electrónica sin profundidad, no por ello deja de sorprender la exploración e innovación que el canadiense hace sobre la música de club: la psicodelia está presente en tracks como “Napoleon’s Rock”, “11 Miles Smiles” o “Invention” que, recordando al Caribou de hace unos años, beben directamente del jazz ácido, el soca o incluso incorpora una suerte de melodía barroca.
Lo que aparentaba ser la cara B de Caribou, un outlet funcional con el que crear IDs para sus sesiones, se apodera del psique de Snaith y se convierte en pieza clave de su universo creativo.
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