Es imposible hacer antropología de la escena urbana argentina, que tanto brilla hoy en día en el mundo, sin hablar de Dante Spinetta. El cantante, guitarrista y productor porteño, fundador de Illya Kuryaki and the Valderramas, completa la trilogía que comenzó con “Puñal” y continuó con “Mesa Dulce” con este “Día 3”. Trabajo en el que le canta al amor en su sentido más amplio y de la forma más personal posible.
“Día 3” es un disco donde se juegan todos los ases que el argentino siempre tiene en la manga: como un enunciado antiplástico, la producción del disco (a cargo suyo) es orgánica y huele a pista de baile con cada uno de sus ritmos. Influenciado por su padre (el ícono total del rock argentino Luis Alberto Spinetta), Prince, D’Angelo y Héctor Lavoe, Dante entrega un trabajo al que dedicó tiempo y energía suficiente para dar una fotografía exacta de su momento actual, uno en el que está sonando como siempre quiso (tal cual confesó a Mondo Sonoro en su última entrevista) y en el que es capaz de componer tanto baladas como “Solos en la oscuridad” -en la que su destreza vocal toca máximos entre falsetes y melodías de precisa dulzura-, o irresistibles funks como el sintético “Soldado Espiritual”, el working out theme “Starlight” o el pesadísimo y sexy “Maldito Frenesí”.
Pero sus skills no aparecen solo en estos apartados: “El Reset” evoca el romanticismo novelero latinoamericano y no escapa a sutiles arreglos de tango grabados por la Orquesta Sinfónica Nacional Checa en Praga. El funk rock “Me quedo acá” (junto a Juanse de Ratones Paranoicos) que levanta el tempo y la temperatura y riega el álbum de aura rollinga. Y por último, el track que cierra el disco: “El Duelo” lo encumbra dentro de su propio templo dejando en claro que el tipo es (también) capaz de componer para corazones rotos y darles dignidad y la emoción que se les escapó de las manos.
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