Cromosoma
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Cromosoma

7 / 10
Holden Fiasco — 10-10-2022
Empresa — Flexi Discos / Discos Banana
Género — Electrónica

Con un siete pulgadas que decora una portada de claro aire retrofuturista, debutan Cromosoma. Lo hacen, por no andar con rodeos, regalando lo que podríamos llamar electro-punk o synth-punk o synth-pop o pon tú lo que quieras. Es este, por cierto, un nuevo lanzamiento del sello Discos Banana, que están que no paran. Esta vez, en colaboración con Flexidiscos, el sello valenciano que también está empeñado en demostrarnos lo grande y flexible que es la etiqueta punk.

Este disco, homónimo, contiene dos cortes que se grabaron en Pookah Sound Studios. Precisamente, el responsable de este estudio, Mikel Biffs (o Boozy para la ocasión), es uno de los tres componentes de Cromosoma. Junto a él, Vito y Kañon, miembros fundadores tanto de Discos Banana como de Campamento Rumano, banda a la que recuerda algo este trabajo, claro, aunque sea solo por la voz reconocible de Vito. También evocan a los Waldo Faldo, otro proyecto en el que interviene el, con esta, tres veces mencionado ya, Vito. Y, por supuesto, que me quedaré calvo detrás de las orejas al escribirlo, conmemoran lo que hicieron antes los Aviador Dro. Drogas no tomo, así que la falta de originalidad es culpa mía y solo mía.

El disco podría definirse como una ponderación de sintetizadores y más máquinas que hacen música para aprovechar la ocasión y contarnos algo sobre astronomía e historia de la televisión. No sé en qué grado, pero estos dos temas de interés general podrían convertirse en asignaturas troncales con solo haberlo escrito en mayúsculas: Astronomía e Historia de la Televisión. Y, por lo tanto, este disco sería de obligada escucha para aprobar la evaluación continua. Al menos, en algún mundo paralelo esto podría ocurrir, ¿no?

En serio, hablemos de "Fuera Plutón", la primera de las dos canciones, que indaga en la ya veterana polémica que instauró Neil DeGrasse Tyson, si no me equivoco, que yo todo lo que sé sobre estrellas y satélites lo aprendí a edad temprana con Enrique y Ana y ya más talludito con Sheldon Cooper y su cuadrilla. A lo que iba, que quien fuera que decidió que Plutón ya no daba la talla para ser planeta, no pensó por un momento que nos jodía la rima de "La canción de los planetas". Putadón, ton ton. Tecno-pop con sintetizadores, donde destaca la línea de bajo, escoltando a la voz principal por detrás.

La segunda canción reduce velocidad y hasta se ponen serios, casi oscuros. A Vito se le atribula la voz como si le pudiera el dolor por haber perdido la salud de su televisor. El técnico no lo arregla y va a perderse su programa favorito. Referencia a la educación sentimental delante de la caja boba. En este caso, para evocar aquel casposo "Medicina fantástica", la sección del Doctor Rosado en el programa de José María Íñigo. Todo el mundo recuerda a Uri Geller usando su mente para cosas tan prácticas como curvar cucharas, pero, por suerte, olvidamos los remedios y consejos de un galeno que también le dio a la música (un disco de villancicos, creo) y que se caracterizó por una colección de remedios beatíficos de dudosa validez científica. La hemeroteca te lo puede contar mejor.

Las dos canciones suman juntas unos cuatro minutos de lo que creo que dije ya al principio del texto: minimalismo retrofuturista, electro-punk, synth-punk, synth-pop, pon lo que quieras, pero lo que tienes son cajas de ritmo, sintetizadores y más ingenios que armonizan. Y aunque parezca un pleonasmo decirlo, estos cuatro minutos se quedan cortos.

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