A veces solo necesitas treinta minutos para vivir una dulce agonía. Una visita al dentista para que te mate un nervio que no deja de joderte o la media hora que dura “Love Is Not Enough”, el nuevo largo de Converge.
Reencontrarse con la piedra angular del metalcore (una etiqueta, esa suma de factores hardcore y metal, que ha acabado por diluirse, pero que ellos siguen representando mejor que nadie) y una de las bandas más abruptas que ha sabido ganarse el respeto mucho más allá de su escena, es una experiencia de… extremos.
Saber que los de Salem publican nuevo disco, es dibujar una sonrisa (lacónicamente sádica, si se quiere) por volver a disfrutar de un sublime ejercicio de sonoridades abrasivas, pero también tragar saliva por ser consciente que estás a punto de adentrarte en un viaje a la parte más oscura de tu alma. Y, habitualmente, no nos gusta revisarnos para descubrir lo que menos nos gusta de nosotros mismos.
Porque, como ya advierten desde el título, el amor, por mucho que sentimiento que lo debería abrazar todo, no siempre es suficiente. Y, obviamente, aquí no encontraréis melodías contagiosas, sino tremebundos esputos viscerales, violento telón de fondo para que su vocalista y faro emocional, Jacob Bannon, se explaye como el que se sientan en el diván de un psicoanalista y deje ir todas sus mierdas. Algo perfectamente ejemplificado en su corte inicial, el homónimo “Love Is Not Enough”, que el tipo escribió en el aparcamiento de una funeraria lamentándose de que la muerte es uno de los pocos hechos capaces de unir a las personas.
En sus treinta y seis años de historia (¡treinta y seis años de historia!), ese siempre ha sido su gran trazo distintivo, Converge no recurren gratuitamente a la violencia por la violencia, sino que lo hacen como subterfugio para vomitar sentimientos, desde el amor, ese amor que nunca es suficiente (pero que es recurrente en sus títulos y letras), a la rabia, la ansiedad… (y seguid sumando aquí todo lo que os haga sentir mal). Por eso nos gustan Converge, porque su música no es fácil, pero nos genera la empatía de aquellos que forman camarería porque sufren del mismo dolor.
“Sin florituras, sin tonterías”, advertía Bannon en más de una entrevista sobre su undécimo trabajo de estudio, el primero en nueve años. Entre medio aquel “Bloodmoon: I” que modelaron en colaboración Chelsea Wolfe. Un disco, el que hicieron con la cantautora doom-folk, más experimental y… atmosférico, del que parecen alejarse para retornar a sus orígenes, pero del que se intuye algún trazo a lo largo de estos 10 temas. Muy especialmente en la segunda mitad del álbum, porque sus cuatro temas de apertura resuenan como si te estuviera atacando un perro american stanford que hace semanas que no come.
“Love Is Not Enough” no es “Jane Doe”, obra maestra del hardcore más lacerante con el que Converge redefinieron los límites del género, pero es un trabajo que no se siente menor frente a su larga nómina de títulos sublimes.
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