Clor
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Clor

1 / 10
Redacción — 12-01-2006
Género — Pop
Fotografía — Archivo

Si el pop regresa con fuerza a las pistas de baile es gracias a discos como este. Barry Dobbin y Luke Smith, líderes y compositores de la banda, grabaron en el dormitorio de este último, situado en el barrio londinense de Kennington, una colección de temas que combinan melodías electropop y ramalazos guitarreros, todo con denominación de origen ochentera.

Lo hicieron casi por diversión, pero la frescura y talento que destilaban las canciones les sirvió para que, con sólo seis bolos a sus espaldas, la discográfica Parlophone les echara el lazo a través de su sello Regal. Algo debían de tener estos chicos para que el sello de Radiohead, que llevaba año y medio sin contratar a un grupo, les fichara. Pero a la primera escucha lo entiendes todo. Clor han hecho su particular interpretación de lo que antes ya habían parido gente como Devo, Kraftwerk, Gary Numan o incluso New Order, para crear, sintetizador en ristre, una colección de canciones tan adictiva como inclasificable. Como un buen boxeador de peso pluma, este álbum homónimo es ligero pero golpea con fuerza, con estribillos pegadizos y deslumbrantes (“Outlines”, “Love + Pain”, “Hearts On Fire”) y atmósferas trascendentes que nos trasladan al techno de toda la vida (“Dangerzone”). El mundo les necesita, aunque sólo sea para levantarnos de buen humor.

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