No cabe duda de que hay mil grupos en la actualidad que copian a la Velvet Underground en el mundo, y seguro que sólo diez de ellos merecen la pena. The Ponys son uno de ellos y mi deber es convencerte del porqué. Se me ocurren muchas razones para te gusten.
La primera de ellas es clara: rezuman la misma frescura que los seminales The Modern Lovers cuando también querían parecerse a los de Lou Reed allá por los primeros setenta, cuando jugaba a ser rock stars en el garaje de su casa. La segunda de ellas es fácil: The Ponys son mucho más que unos impersonators de la Velvet, y han sabido unir a la herencia de los creadores de “Loaded” citas a The Cure, The Feelies (“Glass Conversation” es una emocionante relectura de la tremenda “Loveless Love” de Mercer y sus amigos) y Joy Division, para dar forma a un discurso personal y propio, ya expuesto en su notable debut “Laced With Romance”. La tercera aún está más clara: las canciones. “Celebration Castle” tiene unas cuantas que quitan el hipo: “I´m With You” (o “I´ll Be Your Mirror” en versión acelerada), “We Shot The World” (The Cure meets Sonic Youth) o las vacilonas y bailongas “Get Back” y “Discoteca” hablan por si solas. ¿Te he convencido?
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