Como si de los protagonistas de la modernista “Solitud” (Víctor Català) se tratara, Quim Torres y Len Mesquida se han dejado empapar por el paisaje, embarcándose en su propia novela de autoconstrucción para este segundo largo, tras el celebrado “Sa roba estesa”. Tres años sin noticias de los menorquines, que han regresado a casa después de su periplo por La Bisbal de l’Empordà (Mazoni a la producción). Es Menorca un elemento transversal del largo: apego por las imágenes cotidianas de la isla en los textos (que siguen cojeando por directos) y también calado en el sonido. “Bonanova” transpira todo el calor de un disco hecho en el comedor de casa, con las ventanas bien abiertas para que todo el que escuche pueda viajar sin aviones. Si bien la materia prima sigue inamovible en la dulce combinación de las voces, y la acústica brilla como el primer día (“Quan xerres amb ets ulls”), se incorpora el voltaje al pop, permitiendo nuevos envoltorios (“Estic espantat”). En resumen, Menorca ha sido para Delên lo que la montaña para Mila: un lugar dónde dar un paso más. Un paso más para encontrarse.
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