Demos por hecho que criarse en un lugar llamado Blue Mountains (en Nueva Gales del Sur, Australia) predispone a uno para el paisajismo. Y “Bliss Release”, el primer álbum del cuarteto, suena precisamente a eso: estamos viendo una majestuosa montaña desde la cima y el cantante y guitarrista Alistar Wright nos habla con su voz nasal de la belleza de la creación, la grandeza de la vida y lo efímero de sus peligros. Pero más allá de eso, Cloud Control son uno de esos grupos que no sabes muy bien por dónde coger. Tanto pueden sonar como unos Fleet Foxes ligeros y algo más cumbayás (“Meditation Song #2”, “Ghost Story”) como a Local Natives (“There’s Nothing In The Water”), que no es más que una forma diferida de parecerse a Fleet Foxes; tanto suenan a Vampire Weekend después de ver “El rey león” (“Cold Canary”) como a Vampire Weekend en modo “Oxford Comma” (“This Is What I Said”), y siempre son encantadores, evocadores, pero a la vez resultan algo inocuos a merced de un viento demasiado joven. Y es una auténtica lástima, porque la excursiones vocales de Wright junto a la teclista Heidi Lenffer son una auténtica delicia. Es imposible decir nada malo de ellos, pero a la vez deberías esforzarte bastante para encontrar algo realmente bueno.
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