Laughter In Summer
DiscosBeverly Glenn-Copeland

Laughter In Summer

7 / 10
Sergio Ariza — 02-03-2026
Empresa — Transgressive
Género — Canción

La historia de Beverly Glenn-Copeland es tan mágica como su música. Fue una de las personas de color que estudió en la Universidad de Montreal en 1961. A finales de la década comenzó su carrera como músico profesional sacando un par de discos a comienzos de los setenta en los que mezclaba folk, jazz y blues, sin tener ninguna repercusión comercial o crítica. Su principal trabajo durante esos años fue su implicación en el programa infantil de la televisión canadiense "Mr. Dressup", en el que trabajó actuando durante veinticinco años, a la vez que escribía para "Barrio Sésamo".

Eso sí, nunca se olvidó de la música y en 1986 sacó un disco llamado "Keyboard Fantasies", en el que utilizaba un Yamaha DX7 y un Roland TR-707 para una maravillosa colección de canciones que se podrían clasificar como New Age Soul. El disco apenas vendió unas decenas de ejemplares en su momento, pero en 2015 fue redescubierto por el coleccionista japonés Ryota Masuko que lo convirtió en una especie de clásico de culto. Para ese momento Beverly ya se había identificado como un hombre transgénero y se había casado con Elizabeth Copeland.

En poco tiempo recibió un Premio Polaris y se hizo un documental sobre su vida y obra. Parecía que, por fin, iba a recibir las flores que su obra merecía, pero, en 2024, le diagnosticaron demencia. Aunque le recomendaron quedarse en casa, decidió salir de gira con su mujer y un coro de Montreal. Para ello se fueron al estudio del Hotel2Tango para ensayar y allí grabaron, en una sola toma este "Laughter In Summer" que es mucho más que un disco, siendo casi una despedida que sirve de resumen de toda su carrera.

Normal que se abra con dos canciones del disco que le redescubrió para el mundo, "Keyboard Fantasies", se trata de "Let Us Dance" y su obra maestra absoluta, "Ever New". Aquí los sintetizadores son reemplazados por un piano y su profunda y expresiva voz, con cierto parecido con Odetta, en primer plano. Son dos interpretaciones magníficas, aumentadas por esas voces corales.

El disco continúa por altas cotas con la canción titular, un dúo en toda regla entre Glenn-Copeland y su mujer Elizabeth Copeland, en la que esta última va reflexionando, sobre el piano y la voz tarareando de Beverly, sobre el avance de la enfermedad de su marido y el dolor de perder a la persona que ama. Es el corazón de un disco con el que Glenn-Copeland afronta su propia muerte abriendo su corazón y ofreciendo una ventana a su vida, su amor y sus creencias.

Si el disco continuara al nivel de esas tres primeras canciones solo se le podría calificar de obra maestra, pero el resto del disco, estando bien, no vuelve a alcanzar ese nivel hasta el final con "Prince Caspian's Dream", en la que estoy de acuerdo con Beverly, "es exquisita", y con una nueva versión de "Let Us Dance".

A veces es difícil distinguir si uno se está emocionando por la propia historia que rodea al disco o por el disco en sí, pero lo que es evidente es que en sus mejores momentos, este "Laughter In Summer" es una perfecta puerta de entrada al fascinante mundo de Beverly Glenn-Copeland.

 

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