Proyecto vertebrado entre tres mentes preclaras del progresivo y la vanguardia de los últimos treinta años empezando por Mike Watt (conocido especialmente por sus años en Minutemen y fIREHOSE, aunque sea ya acompañante perenne de Iggy Pop), siguiendo por Christian Eric Beaulieu (Triclops!) y acabando por Cedric Bixler-Zavala (At The Drive-In y The Mars Volta). El sonido es mucho más orgánico que la parafernalia y el artificio a los que nos tiene acostumbrados este último junto a Omar Rodríguez López, pero los referentes son sin duda el progresivo, el hard rock y el folk rock setentero, a lo que remite sin duda la portada retro del disco. No obstante, la producción suena inevitablemente moderna, pese a que el contenido del disco es muy espiritual: las guitarras acústicas dominantes se empeñan en imitar el sonido raga indio. Empieza con un guiño al math rock de Battles -quizás hasta en el título, “Pyramid Mirrors”- y poco a poco se va adentrado en un corpus de misticismo y orientalismo a ratos excitante y a ratos sin mucho sentido (con “Rosa Rugosa” y “Shamen Mantra” como representantes de uno y otro polo). Un loable intento de acercarnos a una suerte de trance, pero sin llegar a conseguirlo del todo.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.