Reseñamos 'Por la hierba', el nuevo trabajo de Ángel Stanich
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Reseñamos 'Por la hierba', el nuevo trabajo de Ángel Stanich

8 / 10
Sergio Ariza — 02-02-2026
Empresa — Calaverita Records
Género — Pop-Rock

El cuarto disco de Ángel Stanich, "Por la hierba", sigue transitando por su particular mundo lírico lleno de referencias, surrealismo y humor, pero esta vez lo hace mirando más hacia dentro, hacia sí mismo, siendo su disco más personal e intimista y, a la vez, el más expansivo en lo sonoro, con una producción muy cuidada, llena de capas y detalles que acompañan a la perfección a esta colección de canciones que parecen dialogar unas con otras, creando una especie de viaje personal que comienza en una carretera y termina saliéndose del camino y metiéndose por la hierba, sin una conclusión clara, más allá de que estamos ante el mejor disco de su carrera.

El álbum está producido con el mimo y el detalle de un disco de The War On Drugs, aunque Stanich sea capaz de meter una bachata o una canción disco, además de sus referencias al rock americano, pero esos ejercicios de estilo están también perfectamente unidos con el resto del disco, ya sea en la producción (al final de la bachata parece que estamos metidos en un tema del "Tunnel Of Love" de Springsteen) y, sobre todo, en lo lírico, donde el autor lidia con sus problemas mentales y su depresión, en medio de una nueva avalancha de referencias a la cultura popular, de Lamine Yamal a David Lynch, pasando por Los Simpson, Burning, Alcalá Norte, Truffaut o la serie 'Poquita Fé'.

El resultado suena como un disco para escuchar completo, un paseo por el desencanto vital de un tipo que utiliza la música como terapia y consigue lidiar con sus fantasmas, aunque sepa que se necesita mucho más para superarlos.

El comienzo es arrollador con los más de siete minutos de "Carretera o trueno", una canción con la que tiende un puente con su última obra hasta la fecha, "Polvo de Battiato" (21), siendo palpable la influencia del cantante italiano, sobre todo cuando empieza a cantar el estribillo. Aunque la canción va más allá y se termina convirtiendo en un dúo con Anni B Sweet, dejando claro que este no es un viaje en línea recta sino que va a haber curvas, y salidas de la carretera.

Le sigue "Poquita Fe" que ha sido uno de los cuatro adelantos del disco y que es una de las más directas, mezclando un irresistible tema disco, con una letra influida por esa resignación vital que recorre la serie del mismo nombre, añadiéndole, eso sí, un ángel a lo Michael Landon en 'Autopista al cielo', creando una especie de contraste entre esa melodía bailable y esa melancólica letra, sobre tardes en el parque tirando migas...

Otra de las canciones más destacadas es "Súper Gris", donde se mete en terrenos de la canción ligera española de los 70, con un punto Jeanette, y coros incluidos. La melodía es una maravilla que traspira la melancolía de estos tiempos locos en los que se mezclan Gaza y Melania llorando en la limo, hay una especie de desesperación vital que rodea a este tema que le va como anillo al dedo con su producción musical.

En “Os Traigo Amor” se puede escuchar la huella de War On Drugs y Kurt Vile en la música y de Matt Groening en la letra, pero más allá de sus referencias a Los Simpson, se vuelven a notar las referencias personales al propio Stanich, que ha sabido mezclar a la perfección su mundo interior con su estilo propio.

Luego llega el giro más inesperado en este camino con el volantazo que supone "Una bachata nueva", que no hay que ver con ironía, sino como el momento más optimista y luminoso del disco y del viaje. Pero es que hasta aquí, al final se termina con otro pasaje sonoro que va a la perfección con el resto del disco, una bachata tocada por Adam Granduciel.

"He ido más allá" comienza donde lo dejó la anterior y entrega otro de sus estribillos más pop, eso sí, bañado de desencanto e insatisfacción, de cosas que soñamos pero no realizamos mientras seguimos sentados en el sofá de casa. Es el mismo tono de "Solo en la ciudad" donde se lanza una pulla velada a sí mismo "iba de estrellita y se estrelló; casualidad".

El final no es un final sino un continuará, un habrá que seguir intentándolo, con la canción titular, la que sirve de manifiesto de este viaje melancólico de autodescubrimiento. Un viaje en el que Stanich se abre como nunca antes reconociendo que no tiene muy claro el destino pero en el que parece claro que este desvío por la hierba es mucho más interesante que ir siguiendo las instrucciones de Google Maps.

 

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