Los vínculos familiares (el teclista Samuel Kilcoyne es hijo de Barry 7 de Add N To X y el bajista Huw Webb es hermano de uno de los miembros de The Horrors) no les hacen ningún favor a S.C.U.M. Habrán computado, seguro, a la hora de conseguir un contrato discográfico con la prestigiosa Mute y alistar a los reputados Ken y Joylon Thomas para producir su debut, pero también es cierto que ese aura de niñatos privilegiados aligera el gatillo de la envidia y sirve en bandeja la crítica fácil contra un álbum, “Again Into Eyes”, con suficientes méritos propios como para que durante buena parte del disco se pueda pasar por alto su peor y más evidente lastre: Joy Division, otra vez. En el arranque, con “Faith Unfolds” y “Days Untrue” consiguen evocar la tensión agónica de cierto post-punk de forma convincente y los sintetizadores de Kilcoyne pintan un tenebroso telón de fondo en los momentos más atmosféricos e hirientes del álbum, con la preciosa “Paris” o “Sentimental Bloom” como más certeros ejemplos. Pero S.C.U.M. se guardan lo mejor para el final, con la expansiva “White Chapel”, tan humana y cálida que parece contradecir el aire alienante y opresivo de todo lo que la precede.
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