Solamente tres tipos de
veintipocos años de edad pueden compartir un piso que, al mismo tiempo, es
estudio de grabación de las canciones de su banda. Solamente tres tipos de
Manchester de veintipocos años de edad podrían haberle dado forma a un trabajo
como “Acolyte”, una obra en la que
confluyen influencias declaradas como New Order, 808 State, Underworld (“This
Momentary” suena mucho a ellos) u Orbital con un sonido real que navega entre
algunos de los nombres citados y esa nueva generación de artistas que han
calado entre el público independiente (hablo de Bloc Party, Klaxons, Cut Copy,
Friendly Fires, Crystal Fighters o los Phoenix más electrónicos, por poner los
ejemplos más cercanos estilísticamente). Como buena parte de ellos, Delphic
saben combinar pop efectivo y electrónica, firmando de paso canciones que
huelen a carne de pista indie, pero en el buen sentido. Ahí están “Doubt”,
“This Momentary” o esa “Halcyon” (por no hablar de “Submission”), tan cerca de
Duran Duran como de esos Orbital a los que parece rendir homenaje. James Cook,
Rick Boardman y Matt Cocksedge no tienen las armas lo bastante cargadas para
conquistar el mundo, ni siquiera para cambiar las reglas del juego, pero sí
tienen esa frescura espontánea que suelen tener aquellos que no buscan
conquistarlo, aquellos que no pretenden cambiarlas.
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