“Go Home” es el precioso tema de ocho minutos y pico que abre el segundo álbum de Mazarin. Una perfecta composición pop, deudora de los Stereolab más excelsos, que pone el listón muy alto. Casi nada, hay que tener muy bien aprendida la lección para atreverse a iniciar este “A Tall-Tale Storyline” con un tema de tal envergadura. ¿Lo que sigue? Nueve canciones más en las que se combina inmediatez, electricidad y desnudez acústica a partes iguales.
Así “Suicide Will Make You Happy” confirma las expectativas creadas por los chicos liderados por Quentin Stoltzfus, antiguo miembro del experimental grupo The Azusa Plane, suponiendo todo un tratado de buen indie-pop que hará las delicias de los aficionados al género. La delicadeza y el detallismo del tema que da nombre al álbum confirma que los altibajos en el segundo trabajo de Mazarin, tras el esperanzador “Watch It Happen”(Rocket Girl, 00), son inexistentes. En esta nueva entrega, el pop, la psicodelia y el country-folk se dan la mano sin producirse el tan temido pastiche. Todo un acierto pues, la mezcla de estilos y la gran sensibilidad que se desprende de tal oficio. El colofón de tal cúmulo de aciertos son las dos canciones que cierran el trabajo. La primera, “Flying Arms For Driving”, nos invita a soñar con ese precioso falsete de Stoltzfus; la segunda, “The Limits Of Language”, es una pequeña joya que juega con las convenciones del country y se acaba convirtiendo en el mejor final posible para este completísimo trabajo de Mazarin. Otro grupo de Rocket Girl a tener en cuenta.
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