Los responsables del ciclo zaragozano Bombo y Platillo confirmaron con la contratación de W.W. Lowman su excelente olfato e intuición a la hora de localizar artistas de limitada popularidad y enorme interés artístico. Tras un largo viaje desde Badajoz, la banda de Chicago cerró en Zaragoza una gira peninsular de cuatro fechas en las que presentaron con personal convicción las canciones de su segundo y último trabajo hasta la fecha "Kumquat May" (Atavistic Records, 11). La confusa propuesta del trío encabezado por el bajista Warren Lowman pertenece a aquellas que satisfacen en disco e hipnotizan sobre el escenario, tras permitir al espectador apreciar el intrigante proceso ejecutivo que alumbra las composiciones. Su estilo deambula entre caminos cercanos a un post-rock amable no exento de delicada apariencia pop, que presume en todo momento de espontánea personalidad y reniega casi siempre del lado más explícitamente salvaje del género para aportar a cambio una personal belleza cinematográfica. W.W. Lowman resultan así más cercanos a Tortoise, The Sea And Cake o Angelo Badalamenti que a Mogwai, siempre atentos a la melodía velada en temas como “Cuts Like A Knife”, “Batie”, “Rasperate”, “Lee And Me” o “Stout Leroy”. Experimentales, prácticamente instrumentales y sin menospreciar el pretérito poder del sintetizador, la formación ofreció un concierto inquieto, atractivo y misterioso, concretando la banda sonora ideal para una imaginaria película que permita la libre interpretación del oyente.
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