A The Sunday Drivers se les anunció (finalmente causaron baja en varias fechas) en muchos medios como los únicos teloneros de toda la gira española de Wilco, desconocedores que Zaragoza, como en muchas otras cosas, es una excepción. Big City, banda zaragozana del sello Grabaciones en el Mar, demostró su más que buen hacer supliendo, y con creces, a los ganadores del mejor disco nacional del año de MondoSonoro de 2004. Desplegaron intensas melodías con claro deje americano, pinceladas country y gotitas de psicodelia, en un espacio de escenario en el que apenas cabían todos sus aparatos e instrumentos. Este aprisionamiento no deslució en nada la defensa de los temas de su gran trabajo “A Spring Of Summers”, ni les limitó a la hora de presentar canciones nuevas que les confirman como un futuro en la escena independiente de este país. Y de futuribles pasamos a uno de los grupos más respetados y consolidados del rock americano más alternativo, Wilco. Precedidos por seis discos en clara ascensión, de los cuales los dos últimos son verdaderas obras maestras, la expectación en la capital aragonesa estaba servida, sobre todo después de las noticias de lo que había dado de si su actuación en la pasada edición del Primavera Sound. En estos dos últimos trabajos, “Yankee Hotel Foxtrot” y “A Ghost Is Born” basaron casi todo su repertorio, bañando al respetable de delicadas e intensas melodías, aderezadas con unas preciosistas guitarras que impedían distraer la concentración. “I´m Going To Break Your Heart” fue el tema encargado de abrir la velada, generando una catarsis instantánea entre artistas y público. A éste siguieron una decena de joyas como “Handshake Drugs” y “Hummingbird” y las intensas “I´m A Wheel” y “Spiders”, con sus diez minutos de hipnotismo e intensidad. Y como obviamente es difícil saciarse de una banda como Wilco, los tres primeros bises fueron tan insuficientes como para tener que salir a escenario por tercera vez e interpretar cinco temas más como el destacable “Heavy Metal Drummer”. Una banda compacta como pocas, con un Jeff Tweedy al frente incontestable a la voz y a la guitarra. Música tan enmarañada como delicada, para oídos exquisitos y abiertos. Esto sí es una banda
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