El pasado sábado 14 de febrero nos plantamos puntualmente en Bilborock con ganas de que los sonidos de guitarras sobresaturadas venidas de ultramar nos despeinaran las melenas. La ocasión era para no perdérsela: Wednesday de Carolina del Norte venían a presentar su álbum “Bleeds” dentro de la programación de SON Estrella Galicia.
El rápido sold-out y el entusiasmo general a la salida del concierto no vienen sino a confirmar el gran potencial de Bilbao como plaza para propuestas un poco más arriesgadas de lo habitual. Tras años de programaciones conservadoras que excluyen a la capital vizcaína de las giras de nuevas propuestas internacionales, lo que vivimos el sábado puede suscitar el inicio de un cambio más que necesario.
Como aperitivo tuvimos al combo de Philadelphia Bleary Eyed con su interesantísima propuesta de shoegaze de nuevo cuño. Después de abrir con la hipnótica “Wreck”, pasaron a la cañera “2 true” del álbum “Easy” de 2025. La inmejorable acústica de la otrora iglesia y la mano de un técnico de sonido que sabía muy bien lo que hacía nos devolvieron un huracán controlado de melodías ruidistas. Siguió la canción que da título al álbum, en la que la voz grave de Nathan a lo J. Mascis de Dinosaur Jr. encuentra su contrapunto en la cristalina voz de Margot.
Los melancólicos temas a capas eran unidos por sugerentes reproducciones de cinta en reverse. La guitarrista y también cantante fue la protagonista de “Upset” creando una atmósfera muy alineada con las primeras Lush.En este sentido, los jóvenes músicos, utilizan de manera magistral los recursos de Lush, My Bloody Valentine y compañía dando lugar a unas adictivas canciones que suenan muy frescas, lejos de la mera copia. Cerraron con la ensoñadora “ Heaven year”, dejándonos con un inmejorable sabor de boca.

Wednesday salieron al escenario mientras sonaba a modo de guiño “Song for Bilbao” de Pat Metheny Group. La cantante y guitarrista Karly Hartzman, Xandy Chelmis a la guitarra pedal steel, Ethan Baechtold al bajo de cinco cuerdas, Alan Miller a la batería y Jake Pugh (sustituyendo al guitarrista MJ Lenderman) ocuparon sus puestos. Si bien ya nos habían sorprendido hace dos años en el festival más auténtico de este país—Canela Party—el sábado llegaron para volarnos la cabeza.
“Reality TV argument bleeds” abrió poniéndonos los pelos de punta y tras el saludo con chiste involuntario “Kaixo Bilbao, Asterix asko”, “Got shocked” cayó como buena losa sonora. Le siguió “Fate is”, asimilable a unos Echobelly tras una crisis nerviosa y tras el saludo “How is everybody doooooin´? (¿qué tal estáis todxs?)“ el muro de sonido continuó creciendo ladrillo a ladrillo con “Wound up here by holdin´on”. Posteriormente, los sonidos afilados de las distintas guitarras se entrecruzaron sinuosamente sin ensuciar el conjunto en “Hot rotten grass smell”.
La dulce y sureña voz de Karly, en “Candy breath”, prosiguió lanzando paranoicas metáforas muy al estilo de Kristin Hersh de Throwing muses. Después de bromear con que se habían olvidado los disfraces y preguntar si nos gustaba el country giraron hacia el sonido de Americana à la Big Thief con “Phish Pepsi”. De fumar marihuana desde una lata de Pepsi pasaron al beber hasta el vómito y a meterse Benadryl en “Chosen to deserve”. La crudeza de PJ Harvey en versión americana sonó en “Cody´s only”, tras la cual, la extraña belleza de Pavement se dejó sentir en “Pick Up That Knife”, con sus guitarras desordenadas y dinámicos cambios de ritmo. Al final de ésta, el público se unió a la cantante por primera vez al grito de “they'll meet you outside”.
La vena más shoegaze del grupo siguió expandiéndose en “Billboard” para luego girar a un sonido más country en la balada “The way love goes”. La experimentación de las Breeders resonó en “Bath county” mientras bizkaitarras de a pie, experimentados periodistas en el flanco derecho y anglosajones de diversos orígenes escuchaban estupefactos el resultado de la batidora sónica que salía del escenario. En la letra de esta canción nombran al sureño grupo Drive-By Truckers y mencionaron haber oído una canción suya en un bar de Bilbao.

Los sonidos de raíz volvieron con la balada “Eldeberry wine”, destacando el envolvente sonido de la guitarra de pedal, antes de advertirnos de que solo quedaban cuatro canciones; la expresiva cantante invitó al desmadre de moshpit en la zona central y volvieron a las letras de divergencia mental, drogas y autodestrucción con “Bitter Everyday” en un clima de distorsión melódica muy de los primeros Weezer. El ritmo de éste y los siguientes temas llevó a que el pogo fuera en vertical sin codazos ni golpes, como hacíamos en la época del grunge. La calma precedió a la tormenta en el estribillo de “Townies”, durante el cual, los saltos verticales como la tribu masai dominaron por segunda vez el centro de la pista.
Ya para terminar, Karly comentó que nunca había visto tantas banderas palestinas ondeando como en Bilbao y que esperaba la misma solidaridad frente a los ataques a la democracia estadounidense al grito de “FUCK ICE”. Dicho esto, desplegó las asonancias de filiación Sonic Youth en “Bull believer” y remató con el estallido screamo de “Wasp”.
El público fue saliendo al sonido de Prefab Sprout después de lo que ha sido sin duda la mejor tormenta sónica en lo que va de año, que nos llevará a decir “Yo estuve allí”. Por último, esperamos que esta muestra sirva para que Bilborock tome inercia y se coloque en el mapa con más propuestas de este tipo como el centro mestizo-creativo de Bilbao La Vieja que siempre ha querido ser.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.