La juventud ansía una renovación del panorama musical estatal. Lo demuestra el lleno absoluto de la Sala Sidecar por la actuación de dos grupos con mucho futuro sobre un escenario. Primero aparecieron Mendetz, mejor maqueta de Catalunya en 2005 según Mondosonoro. Aprendices de The Faint, lo tienen todo para poder grabar un buen disco y para hacer bailar a todo hijo de vecino. Similares a Delorean con un punto más de frescura y esencia garage, homenajeadores perennes de Devo y buenos oyentes de Franz Ferdinand (saben sonar a los escoceses descartando sus pasajes más facilones), estos practicantes del rock bailable cuentan además con un directo divertidísimo. Si bien empezaron algo titubeantes, pronto se ganaron al público a golpe de casio y un hiperdesarrollado sentido del ritmo. “The Boola Shines In A Pink Room” y “Future Sex” son hits festivos que en vivo no fallan. Después les llegó el turno a Virüs (ganadores del proyecto Demo 2004). La paridad ministerial se cumple a rajatabla en esta banda (dos chicos y dos perras del infierno) capaz de impactar más con una sola canción en directo que con toda su discografía por venir. Candidatos a proseguir la línea del dibujo a medio hacer que fueron los inolvidables Parálisis Permanente, reinterpretan como aquellos (a la española) la lectura más febril que se pude hacer de Joy Division. Su versión del “Transmission” de los de Ian Curtis fue el momento cumbre de una noche de espíritu punk que rebosó sangre joven.
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