Vino, brandy y rock ‘n’ roll
Conciertos

Vino, brandy y rock ‘n’ roll

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26-04-2014
Empresa — Enopassión
Sala — Círculo de Bellas Artes
Fotografía — Alfredo Arias

Y ya vamos por la tercera edición del Enofestival, y subiendo. El evento, que pretende aunar música y apreciación del vino, esencialmente por el público joven, más dado tradicionalmente a la cerveza y a los combinados, sigue cumpliendo años con el mismo buen gusto y calidad en su propuesta. Celebrado en un espacio tan bonito como cómodo para el público, resulta imposible pensar que doce horas escuchando grupos, comiendo y probando vinos de algunas de nuestras más famosas denominaciones de origen puedan hacerse largas.

A la una y cuarto del mediodía, Julio de la Rosa se subía al escenario él solo con su guitarra a defender sus canciones. El jerezano mezcló temas de su última entrega discográfica (“Gigante”, “Colecciono sabotajes”) con alguna mirada al pasado (la intensidad de “Canción de amor en braille”). Uno de los momentos más bonitos llegó con “Un corazón lleno de escombros”, en la que un músico le acompañó con el rabel y él mismo se animó con la melódica, dotando de matices al sonido. Y luego llegaron los hits (que aún son) del excelente “La herida universal” (“Hasta que te hartes”, “Las camareras” y “Sexy sexy sexy”), coreadas por un público aún no muy nutrido pero cómplice. A continuación, el veterano compositor y guitarrista flamenco Óscar Herrero combinó temas suyos con los del “músico de flamenco más grande de todos los tiempos”, Paco de Lucía, ante un público aún escaso y tímido. El sarao estuvo a lo largo de la tarde en las catas dirigidas, más puntuales que las actuaciones, lo que hizo que ambas se solapasen con excesiva frecuencia. Manu Ferrón, 50% de ese combo bicéfalo que es Grupo de Expertos Solynieve, nos hizo disfrutar de su pop vitalista de aires folkie, con letras bonitas y en ocasiones inspiradoras. Acompañado de músicos como el guitarrista Miguel Martín, de Lori Meyers, descubrió que su pequeño hit se titula ”Secreto a voces”, y un servidor que “A trabajar” fue uno de los temazos tapados de 2013. Después, The Winemakers, banda (re) unida para la ocasión por currantes de la música madrileña (Los Elegantes, Antonio Vega), interpretaban clásicos adscritos sobre todo al pub-rock, power-pop y new wave. Con la fantástica voz de Pilar de Haya como tarjeta de presentación, sonaron “Rock’n’roll girl” de Paul Collins & The Beat, "Starry eyes",de The Records o “What I like about you”, de The Romantics, con el “Boys don’t cry” de The Cure como guiño al mayoritario público indie que copaba el festival. Una de las sorpresas del día fue ver al cocinero Sergi Arola subido al escenario para cantar dos temas, entre ellos el mítico “Free fallin’”, de Tom Petty. Un final que enlazaba perfectamente con el folk-rock de aromas americanos que impregna el pop de Fabián y la Banda del Norte. Un músico el leonés con cuatro discos a sus espaldas y un enorme gusto por los arreglos y las melodías bonitas, pero que no acabó de conectar con el auditorio, salvo en momentos puntuales (“La luz distinta”).

Uno de los conciertos más esperados del día fue el de El Último Vecino, que no defraudaron a los fans que se volvían locos en las primeras filas con la indisimulada filiación ochentera del grupo, musical y estética. Gracias a Gerard Alegre, cantante de la banda, parece que, cielos, los cinturones de espiga, los calcetines blancos y los pantalones fardahuevos vuelvan a molar. Pero, sobre todo, el grupo va sobrado de hits de tecno-pop en castellano (“Qué más da”, “Antes siempre esperaba”, “Un sueño terrible”, “Los nuevos vecinos o los aires The Cure de “Tú no estás asustado”). Los gallegos Disco Las Palmeras! no tuvieron el mejor sonido para disfrutar de su música intensa, densa y guitarrera, que nos devuelve a referentes nacionales como Los Planetas o Triángulo de Amor Bizarro, aunque con una vocación puramente eléctrica. Mujeres (en la foto) sí iban a poner el mejor colofón al festival, con un repertorio basado sobre todo en su brutal disco de 2012 “Soft gems”. Los barceloneses son una de las mejores noticias de la música española de los últimos años, con su puesta al día del rock’n’roll de los 50 tocado con energía punk (algo así como si Johnny Rotten se hubiera colado en el Baile de Encantamiento Bajo el Mar). Todo actitud en directo, hicieron que el público no parara de bailar, formándose los inevitables pogos y homenajearon a la Velvet (“Run run run”).

Al final, claro, invasión del escenario y fin de un festival en el que la música no es la principal protagonista. Tan importante o más es hablar con la gente de las bodegas, disfrutar de un Peñascal verdejo, aprender sobre las variedades de uva con las que se hace un buen Rosado de Navarra, descubrir que el brandy Magno puede ser, en realidad, chic y juvenil o enterarte de que el mismísimo Andrés Iniesta nos iba a enviar un mensaje de saludo a todos los allí presentes, como la gente de sus Bodegas Iniesta, pero la muerte de Tito Vilanova lo impidió. Y es que, aparte de la música y el buen beber, hay pocas cosas tan grandes como el Barça.

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