Un año más el Colectivo Laika diseñó un cartel ecléctico y a priori tremendamente atractivo, con el que dar forma a una nueva edición del Tónal celebrado en Valladolid. El británico Denis Jones inauguró la velada ubicado en pleno epicentro del LAVA, alejado por tanto del escenario principal y al mismo nivel que unos aficionados con los que conectó inmediatamente. La elegancia de la electrónica pluscuamperfecta imaginada por el artista y su vertiente anti-folk lució especialmente en una ubicación que realzó las virtudes de su especial manera de entender la música. Por su parte Miguel Grimaldo fue acompañado de Click Clack Gang para arrojar un Hip Hop agresivo y plagado de tópicos ante un público mayoritariamente extraño, en lo que sin duda fue una propuesta apta para los seguidores más acérrimos del género e incomprensible para el resto.
Uno de los platos fuertes de la noche era la presencia de los argentinos El Mató A Un Policía Motorizado, pero la banda liderada por el corpulento Santiago Motorizado se empeñó en elevar el volumen en exceso, lo que unido a una actitud tremendamente pasiva terminó por convertir su paso por el festival en una considerable decepción. La escasa capacidad interpretativa del mencionado vocalista contrastó con su enorme talento como letrista, resultando las valiosas historias urbanas del combo destinadas a un inapreciable plano subsidiario. Aunque fue de menos a más, el quinteto demostró con creces ser un grupo excepcional en estudio pero prescindible en directo.
Bastante mejor resultado dio la actuación de León Benavente presentando las canciones de su espléndido debut homónimo. Y eso que el cuarteto se encontró con el “lastre” de su reciente paso por el vecino Sonorama, donde ofrecieron una actuación memorable. Por eso, aunque en la capital vallisoletana firmasen un concierto notable siempre creciente en intensidad y aplomo, quedó cierta sensación acerca de que pueden resultar aun más incisivos y certeros. Sea como fuere, temas como “Ánimo Valiente”, “Ser Brigada” o “Revolución” cuentan ya con el título de himno sobre las tablas, en una progresión que se antoja imparable.
La electrónica inquieta y efectiva firmada por el sevillano Carlos R. Pinto bajo el nombre de Lost Twin cerró la noche, de nuevo a ras de suelo y tras alargar la fiesta de las pocas decenas de aficionados que pudieron o decidieron aguantar hasta el final. El Tónal 2013 lució ligeramente por debajo de las elevadas expectativas motivadas por una lograda y jugosa selección de nombres, antojándose en cualquier caso, una cita obligada dentro del panorama cultural de la provincia.
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