Todo queda en casa
Conciertos

Todo queda en casa

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23-07-2011
Sala — Ciudad Deportiva Guillermo Amor
Fotografía — Alfredo Arias

Tras su acertado traslado al comodísimo recinto de la Ciudad Deportiva Guillermo Amor y gracias a un cartel confeccionado con el punto justo de riesgo y a unos precios más que razonables, el Low Cost ha vuelto a demostrar en 2011 que es una de las fechas marcadas en rojo por el público festivalero del verano. Indudablemente, la ubicua triada que forman Lori Meyers, Love of Lesbian y Vetusta Morla, grupos que no desgastan a sus fans por más que su nombre no deje de repetirse en carteles a lo largo de nuestra geografía, sobresalía como principal fuerza convocante en la edición de este año, que ha registrado una media de 15.000 espectadores durante los tres días. Poco que comentar de sus respectivas actuaciones, más allá de que los tres grupos cumplieron con creces con lo que de ellos se espera. Si ya se presuponía el baño de masas en los tres casos, cabría señalar el brío y la efervescencia melódica con que se desarrolló el set de Lori Meyers, el efectismo y la entrega bidireccional obtenida durante la actuación de Love Of Lesbian y una cierta linealidad en el concierto de Vetusta Morla, quizá la actuación que mayor número de asistentes congregó en los tres días de festival pero, por su desarrollo monocorde y debido a la falta de discurso escénico de los miembros del grupo (a veces reemplazada por palpables dosis de impostura), la menos susceptible de gustar a público no converso.

Del resto de la primera línea nacional, un escalón por debajo en poder de convocatoria pero aun así firmando actuaciones multitudinarias destacaron Sidonie, tan cómodos en escenario grande como cuando se mueven en recintos reducidos, y Delafé y las Flores Azules, en cuya festiva actuación pudimos comprobar cómo ha crecido en presencia e importancia la participación de Helena Miquel, algo obligada en este caso debido a la afonía con que se presentó un voluntarioso pero limitado Marc. Con su propuesta bullangera y cercana, pero alejada de populismos, Delafé y las Flores Azules dejó varios de los momentos más vibrantes del festival. Standstill, por su parte, descargaron un intensísimo set, a todas luces de lo más ambicioso del programa en cuanto a proyecto sobre el escenario, aunque quizá se vieron lastrados a ratos por un sonido algo estridente (sonido que, por otra parte, rayó a gran altura a lo largo del festival y en todos los escenarios). Fuertes y sin tomar rehenes en el escenario pequeño, ya avanzada la madrugada del viernes al sábado, Lüger fue lo más sobresaliente entre los meritorios nacionales, entre los que también destacaron los tapados Cápsula, Catpeople y Supersubmarina. En el lado negativo, no pudimos encontrar mucho interés en la propuesta de Fangoria, que en directo se empeña en cargarse su más que atractivo repertorio y parte de la carrera pretérita de Alaska metiendo sobredosis de bombo a piñón fijo y envolviendo todo con una sonrojante puesta en escena más propia de otro tipo de locales de los que proliferan, sin ir más lejos, en el mismo Benidorm.

La de Crystal Castles fue, por contra, y ya repasando la participación foránea, la mejor actuación del festival. El dúo canadiense planteó una hora de electrónica apocalíptica espectacular, que no sangrante, tanto en lo visual como en lo musical. En las antípodas de The Pains of Being Pure at Heart, excelentes también con su enérgico pop de guitarras (varios cuerpos por delante de la asfixiante invasión actual de grupos adictos a la reverb), la no tan lunática Alice Glass y el misterioso Ethan Kath facturaron una actuación en todo momento imprevisible y envuelta por un magnetismo brutal. Quizá por el rodaje conseguido durante la interminable gira en la que viven, seguramente ayudados por lo atractivo del emplazamiento (enorme escenario abierto, mucho público pero sin déficit de oxígeno aun en primeras filas), tanto sus figuras como las canciones se mostraron extrañamente humanizadas. OK Go, Mika, Mando Diao, Cut Copy y Klaxons, finalmente, cumplieron de manera aseada en el estadio. En las actuaciones de estos dos últimos, las más destacadas de este grupo, comprobamos felizmente que es posible ir a por pegada sin tener que renunciar a los matices en la ejecución, el elemento que más se echa en falta en el modo de atacar el escenario en este tipo de eventos. El resto ayudó a justificar la aspiración internacional de un ambicioso festival que, por otro lado, no deja de apostar por cubrirse las espaldas con lo más exitoso de casa.

3 comentarios
  1. Ya no se llaman Facto Delafé. Facto se fue y ahora es Delafé y las Flores Azules.

  2. Benidorm (Castellón) ???????????? Joer que pasa que si el nombre se parace a Benicassim debe estar en Castellón?, Benidorm --> Alicante coño

  3. Maika Makovsky también estuvo, me encantó.

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