TINDERSTICKS
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TINDERSTICKS

1 / 10
Redacción — 23-10-1999
Empresa — Iguapop
Fotografía — Archivo

El que se presumía como el doble concierto de la temporada no defraudó nuestras altas expectativas. La presencia de dos bandas con un trabajo reciente en el mercado y la magnificencia del recinto (por una vez se justificó el tópico del marco incomparable, salvo para los que tuvieron que conformarse con una precaria o nula visión del escenario) predisponían al público a una velada inolvidable. Así fue y, por una vez, no tuvimos que poner mucho de nuestra parte. Arab Strap, mucho más allá del ingrato papel de teloneros (a pesar de la parca iluminación), agotaron su capacidad autista en un show de tensión creciente y sin concesiones que sirvió no sólo para presentar el brillante «Elefant Shoe», sino también para que Aidan Moffatt agotara sus reservas de cerveza y las de sus compañeros. Los de Stuart Staples, con toda la luminotecnia a su favor y pese a presentar su trabajo más flojo (atención, ‘flojo’ en este caso no significa ‘malo’) cuajaron una excelente actuación. Staples, como siempre, nos maravilló con ese histrionismo que le permite con un simple gesto transmitir sincera desolación hacia el público y severo reproche hacia el técnico que no sube los monitores; y se recreó en la interpretación de esos, sí, clásicos del desamor (suerte que Staples no sabe que las drogas sí funcionan) maravillosamente secundado, nunca me cansaré de repetirlo, por una banda más que simplemente competente y perfectamente engrasada (y no me refiero a la gomina) que va mucho más allá de la creación de escenarios dramáticos para que el Gran Histrión se lance en picado. Pobre Stuart si ellos no estuvieran ahí.

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