Trío de ases
ConciertosThe Wave Pictures

Trío de ases

9 / 10
Daniel Gómez-Cortazar — 21-03-2026
Fecha — 18 marzo, 2026
Sala — Kutxa Beltza (Kafe Antzokia), Bilbao
Fotografía — Dena Flows

El miércoles 18 estrenamos puente con un maravilloso sold-out en la acogedora Kutxa Beltza del Kafe Antzokia para ver a los prolíficos The Wave Pictures presentando su último álbum "Gained/Lost" (2025). Con ellos no se sabe hasta qué punto va a ser esto cierto, ya que no llevan setlist, decidiendo espontáneamente qué canciones tocar de su larga colección de 20 álbumes.

Más allá de la inmediatez del pop, el trío formado por David Tattersall (voz y guitarra), Franic Rozycki (bajo) y Jonny Helm (batería), crea composiciones que estiran hasta el infinito en directo, con un saber hacer propio de experimentados músicos de jazz. Así fue con “Sugar” del álbum “Look inside your head” de 2018, con la que abrieron. La música que escriben a fuego lento tiene más que ver con su Wymeswold natal que con la prisa urbana de Londres donde viven. El público, que sabía perfectamente lo que había ido a ver, contemplaba con exquisita atención el efecto sinérgico de los tres ingleses. A continuación, pasaron a una versión ralentizada de “Sweetheart”, en la que Jonny se atrevió a hacer armonías vocales. Nos llamó especial atención el carácter melódico del bajo —en cierta manera a lo Galaxie 500—y cómo Franic pasaba de tocarlo con un solo dedo a usar púa según qué canción.

El primer tema del disco actual fue el autorreferencial “Faded Wave Pictures T-Shirt”, en el que pasaron del antifolk narrativo a lo Herman Düne a la órbita de Velvet Underground. El batería asumió el rol de cantante en “Samuel”, con un estilo más punk-folk en la onda de Violent Femmes, uniéndose David y Franic a los coros en el estribillo. Haciendo gala de su inabarcable cultura musical, siguieron con su versión de “Friend of the Devil”, de The Grateful Dead. El respetable, sin móviles con que grabar innecesarios vídeos, vivía el momento siguiendo con mucho interés el juego de ritmos poco convencionales de batería, los largos punteos de guitarra y las bonitas progresiones de bajo.

El grupo desgranó hasta catorce canciones, entre el nerviosismo guitarril de The Feelies en “Give me a second chance” y la belleza de “Alice” en la línea de Luna; entre el toque neoyorkino de Vampire Weekend en “The house painted blue”, el silencio sublime mientras Jonny entonaba la balada country “Sparklers” y el cierre con el costumbrismo a lo Jonathan Richman de “Bamboo diner in the rain”. Fue todo un conciertazo de un grupo que recoge la herencia de lo menos convencional del rock and roll desde la acidez del humor inglés —como prueba la letra de “Love you like a madman”. ¿Algo que reprocharles a estos genios? Que no se alargaran un poco más.

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