Super Bock Super Rock (Act II)
Conciertos

Super Bock Super Rock (Act II)

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28-06-2006
Empresa — Musica No Coraçao
Fotografía — Archivo

Llevo seis años sin plantearme otra alternativa a la hora de escoger mi lugar de vacaciones durante las fechas más calurosas del año. Las razones son varias, por el paisaje, por unas playas todavía sin destrozar en las que poder tirarme horas sobre la tabla sin tener que esquivar constantemente a enrojecidos nórdicos, por una gastronomía capaz de hacer las delicias de vegetarianos y omnívoros, y por la oferta musical que me brindan cada año festivales como Sudoeste o Paredes de Coura. Pero este año me acercaba a Portugal antes de tiempo, y lo hacía para asistir por primera vez a otro clásico, el Super Bock Super Rock. Dividido en dos etapas, la primera, celebrada días antes de mi llegada, lucía en el cartel a bandas como Korn, Soulfly, Moonspell, Ramp, Tool, Placebo, Deftones, Alice In Chains o Primitive Reason, elenco de artistas que cambiaría de discurso en la siguiente jornada, que es a la que asistimos en medio de visitas al Oceanográfico, rutas por el Parque Natural de Sintra y Cascais y paseos por Lisboa. Los dos escenarios, situados en el Parque do Tejo, junto a un precioso delta, se alternaban para albergar a artistas locales uno y el otro a los grupos internacionales. Así, del primero de los días destacaría la presencia de unos Editors apabullantes sobre las tablas, con repertorio corto, pero implacable, y es que son varios los hits que estos herederos de The Chameleons y coetáneos de Interpol pueden soltar en poco rato. Deus fueron, a mi parecer, los que mejor concierto dieron esa noche. Si bien los escoceses Franz Ferdinand serían los que pondrían todo patas arriba, los belgas se mostraron en plena forma, mucho mejor que cuando les pude ver en el Festival do Sudoeste. Por el contrario, aquí se atrevieron incluso con versión de Beastie Boys durante un concierto sin fisuras. Keane consiguieron aburrir a más de uno, yo entre ellos. Y es que si en disco me gustan poco, en directo ya no acabo de verle ninguna gracias a un discurso tan descafeinado. Curioso lo de The Cult, con tiernos infantes demostrando haber estudiado y cantando cada una de las canciones de “Sonic Temple” o “Electric”. Vaya, un concierto de clásicos imperecederos y cargados de todo el rock del que The Cult han hecho gala durante la segunda parte de su carrera. Tiempo para unos futbolines y vuelta para ver a unos Franz Ferdinand que prometo no ver más en lo que queda de año, no por lo malo, sino porque me conozco cada uno de los tics de Kapranos y compañía. Las canciones del primer disco, más celebradas que las de su última entrega, hicieron que miles de fans levantaran manos y piernas. ¿Quién se resiste a “This Fire”?. Cambio de tercio el día siguiente, donde el reggae y el rap eran los protagonistas, y donde 50 Cent reclamaba toda la atención. Fueron pasando, sin demasiado revuelo, bandas como Kalibrados, Boss AC o Mercado Negro, hasta que llegó el turno de Pharell, idolatrado por esas tierras. El chico la supo liar, jugando a enamorar adolescentes y que si me quito la camiseta, que si me la quito tú te la quitas... Pero vaya, efectivos cambios entre el funky más añejo, pinceladas de rap metal (inmejorable banda con dos baterías al unísono) y la pachanga más fiestera hicieron casi sombra al que sería el protagonista de la noche. 50 Cent salió entre samplers de disparos, demasiados disparos... una pesadilla. Mientras la seguridad del foso rescataba cada diez segundos a las víctimas de lipotimias y apretujones, el rapero hizo agitar manos durante la hora y media en el escenario principal. Patrice y su reggae envolvente fueron los que se encargarían de cerrar esta edición del festival, acercando al público al escenario más que ninguna otra de las bandas de la noche.

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