Efectivamente, todo lo que cuentan del Santa Teresa South Pop de Isla Cristina es cierto. Mano, parque y paseo. Nada más llegar se respira una especie de karma ansiolítico que poco tiene que ver con los festivales al uso del verano. Y es que aquí el ritmo lo marca el ventilador de techo de las habitaciones del Barceló, posada y fonda de una especie de ciudad de vacaciones que complementa un recinto verde y espacioso.
Ya en el corazón del South Pop, su auditorio, este año los conciertos arrancaban más tarde para dar cuartelillo a los que apuraban hasta el final la fiesta de la piscina. En este contexto de relax y calma chicha mucho se tenían que emplear las bandas para menear a un personal cuyo target de mueve por encima de los treinta.
Y así lo tuvo que ver Michael Cloup, encargado de abrir fuego el viernes. El ex Diabologum, Experience etc fue fiel a sus señas de identidad, crudeza y energía para recrear un universo convulso que en este nuevo proyecto junto al batería Patrick Cartier, también compañero de Cloup en Experience, abordan con más elementos reflexivos. Eso no quita que el bueno de Patrick destrozara las baquetas en un concierto extenuante.
Con el auditorio ya rebosante, los dublineses Delorentos plantearon un concierto de más a más. Siempre arriba, fueron despachando pildorazos como "Give It Up Now" o "Did We Ever Really Try" con una dinámica que alterna la voz poderosa de Ró con las pinceladas melódicas de Kieran, la 330 de uno con la Telecaster del otro. Muy voluntariosos, interactuaron con el público, se mezclaron entre las primeras filas y lograron la primera ola de la noche con "Secret", uno de los singles de su reciente largo "Little Sparks". Los descansos prolongados entre actuación permitían el esparcimiento en la zona lúdica del festival (carpa de dos, mercadillo...), llenarse la panza de tapitas o seguir dándolo todo en la carpa de djs a ritmo de clásicos recuperados, desde Lighting Seeds a Prefab Sprouts. Que recuerdos pensaban algunos mientras daban una vuelta por la guardería para ver si la prole indie (más de 200 niños asistieron al festival) seguía en buenas manos.
Retomaron el programa los suecos The Sound Of Arrows que escenificaron ese triángulo amoroso por el que transita su viaje a Vangelis, Pet Shop Boys o Human League. Todo accionado desde la barra espaciadora de su Mac y ejercitado a golpe de pads imaginarios, por supuesto 808. Muy divertidos y dicharacheros se marcaron una versión de "The Power Of Love" de Jennifer Rush, aviso, le cambiaron el género a la letra, y remataron con una remezcla entre las voces angelicales de su éxito "Magic" y las de los Jackson Five.
Herman Dune devolvieron a escena el tacto crudo de la guitarras y de que manera, abriendo con una desgarradora versión del "Mother" de John Lennon. Su reconversión a dúo les ha hecho perder efectismo aunque si les otorga una presencia más rockera sobre el escenario, donde Yaya retuerce la Explorer como su adorado Neil Young para pisotear ese prado folk sobre el que pastan sus canciones. Aunque una idea brillante repetida diez veces pudo dar con el aburrimiento en temas como "A Hears Strange Moosic" estuvieron a la altura. La noche pedía bombo a negras y los daneses WhoMadeWho pusieron el auditorio patas arriba al grito de "Are You Ready To Disco...?". Este power trío de pose entre freak y cabaretera zurraron al personal con grooves que sincopaban bajos endiablados y guitarras reverberantes. Presentaban "Brighter" su cuarto álbum de donde extrajeron cortes de electro vertiginoso como "Inside world" o su lado más pop como la brillante "The Sun". Coronaron una jornada que colmaba las expectativas con creces y que se caracterizó por un sonido excelente.
El sábado la piscina del Barceló era un hervidero y a muchos les costó salir para llegar a tiempo al que sería uno de los mejores conciertos del fin de semana. Y es que H Burns, demostraron que mucho se tiene que haber esmerado Steve Albini en su nuevo trabajo, "Off The Map", para reproducir la descarga que la banda de Renaud Brustlein hace en directo de su indie rock. Como ejemplo temas ya reconocibles de su anterior trabajo como "Fires In Empty Buildings" sonaron sobredimensionados en Isla Cristina. Todo lo contrario les sucedió a Francis International Airport. A los austriacos quizá les faltó oficio para transmitir sobre el escenario el excelente trabajo de producción que ha encumbrado a su segundo trabajo "In The Woods". A esas horas del sábado la guardería estaba a tope porque papa y mama se reencontraban con Nosoträsh, una formación del indie seminal que volvía para interpretar su disco "Popemas"(Elefant, 2012). La obra que cerró la carrera de las asturianas en plena madurez, una colección de pequeños versos, juegos de palabras incluso algún haiku que recuperaron en un recital íntimo del que destacaron "Copiloto", "Arte" o "Simulacro". El quinteto, ahora reducido al trío formado por Natalia, Bea y Cova, estuvieron acompañadas por Mar Álvarez (Undersheakers, Pauline en la Playa), Pedro Vigil (Edwin Moses, Penélope Trip) y Eva Díaz. Como siempre corrección y desenfado a partes iguales en el escenario. Silencio y aplausos.
Tras el recogimiento y la luz ténue llegó la explosión de blanco inmaculado y desenfreno con la que irrumpieron Friska Viljor. Y es que su música es esa luz al final del túnel del desamor. Los suecos agitaban una mandolina como si fuera una Gibson Sg y temas como "Arpeggio" y "Old Man" revolucionaron a una audiencia dispuesta ya a echar el resto. Una dinámica que bien aprovecharon El Columpio Asesino para dar una de sus mejores versiones en directo que se les ha visto. Un set, el habitual, pero que no tuvo que apoyarse en "Diamantes" y "Toro" para mantener la euforia. Los de Pamplona se ve que aprovecharon bien los dos días de relax por Isla Cristina y estuvieron del todo lúcidos. Era el último concierto de la noche y como dijo Cristina tocaba cha cha cha así que se acabó el paseo por el parque a partir de ahora a trotar hasta las claras del día. Tras los conciertos todos al baile.
Ya por la mañana "Un soplo en el corazón" de Family sonaba como despertador en la piscina y se preparaban las brasas de la barbacoa de despedida. Fin de fiesta con la barriga llena de omega 3. Como decía el otro, esto si que es pegarse un festival, que no se entere nadie. Arturo García y Rafael Marchena
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