SPOT Festival
Conciertos

SPOT Festival

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28-06-2006
Fotografía — Archivo

Por segundo año consecutivo acudimos a nuestra cita con el Spot, festival que va ya por su duodécima edición y que nació con el firme propósito de dar a conocer la música de los países escandinavos (esencialmente Dinamarca, el país organizador, pero también Noruega, Islandia o Suecia). Como si de una versión doméstica del Popkomm se tratase, fuertemente subvencionado por el Ministerio de Cultura danés y aprovechando las excepcionales infraestructuras de Aarhus (la segunda ciudad de Dinamarca y capital universitaria del reino, lo que se traduce en infinitas salas de conciertos acondicionadas hasta el último detalle) Spot se convierte en un escaparate para promotores, sellos y prensa de todo el mundo para estar al tanto de lo que se cuece musicalmente en el norte de Europa. La presente edición arrancó el jueves con una serie de actuaciones a enmarcar dentro del proyecto Un Pop Classik: cinco bandas de otros tantos países girando por festivales del viejo continente de la mano de una orquesta de la localidad en cuestión. The Sunday Drivers enarbolaron nuestra bandera en un concierto que sirvió de introducción para el que será su inminente nuevo álbum. Buen sonido y la habitual solvencia de los toledanos a la hora de despachar su repertorio con o sin orquesta de apoyo. También el primer día sirvió para que Figurines, posiblemente la banda danesa más internacional del momento, se acercaran por enésima vez al festival a pasear su estética a lo “band of the week” del NME y sacar de la mano unas canciones de indie saltarín con requiebros melódicos que siguen recordándome a Built To Spill más que a nadie. Muy buenos. El viernes arrancó con la actuación, casi de tapadillo de Jenny Wilson (disco publicado en nuestro país por Sinnamon) que a la postre sería casi lo mejorcito del día. A pesar del éxito de público, poco interés pueden despertar Blue Foundation (trip hop con tendencia épica y más músicos sobre el escenario de los que realmente necesitaban) ni tampoco Mugison (con dos discos publicados aquí por Pias), que presentó su candidatura para El Club de la Comedia y en lo musical practicó un blues rock de garrafón. Esa tendencia épica a la que hacíamos referencia es la misma que convirtió a Sigur Rós, múm e incluso Björk en iconos pop, algo parecido a lo que sucede con Under Byen en Dinamarca, una banda que puede presumir de haber sido la que más expectación generó en el festival y gustará a habituales de “Diálogos 3”: escenografía melodramática y sonidos ampulosos que se diluyen como azucarillos en el agua. Mucho mejor disfrutar de la paranoia de Next Life, dos tarados con grabación en Cock Rock Disco que –suscribo la afirmación del sello- con sólo un Korg y una guitarra eléctrica resultan enloquecedores en directo en su desesperado intento por alcanzar a Esplendor Geométrico y Slayer en canciones de apenas un minuto. El último día de festival nos dejó también alguna que otra sorpresa (I Got You On Tape, enésima revisitación del sonido Interpol con el encanto de los feos, la locura nuevaolera de Oh No Ono o el espectacular directo de Who Made Who, demostrando que le deben más a AC/DC que a !!!) y las decepciones de Serena Maneesh (esperábamos mucho de ellos a tenor de su disco, pero caen en los peores clichés de una banda noise de tercera) y Diefenbach (vulgares). Lo mejor, como siempre, la cantidad de cosas que se quedaron en el tintero (Jomi Masaje, Lampshade, Epo-555, Doí,…) y la noche de Aarhus, claro.

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