Un año más, fuimos testigos de la séptima edición del South Pop Festival, celebrado en el Teatro Alameda de Sevilla los días 15 y el 16 de abril, con una participación menos cuantitativa, pero igual de cualitativa que de costumbre, dando cabida en su cartel a figuras del mejor pop independiente. Durante la primera jornada, disfrutamos de ilustres bandas, como Ellos, que no se centraron únicamente en su último y aclamado álbum, "Cardiopatía Severa", que fue alternado con el rescate de hits como "Lo dejas o lo tomas", "Diferentes" o "Campeón". Un entregadísimo Guille Mostaza cerró con "Cerca", futurible clásico en potencia, ante un público entusiasmado y agradecido. El cuarteto barcelonés Manel, presentó "10 milles per veure una bona armadura", primer disco en catalán que llega al número uno de las listas de toda España desde 1996. Y no nos extraña. No en vano, fueron quienes causaron mayor expectación, siendo los triunfadores de la noche. El grupo liderado por Guillem Gisbert (quien nos regaló grandes dosis de humor entre canción y canción) propició algo cuanto menos insólito, y es que una gran parte del público sevillano coreara en perfecto catalán temas como "Aniversari", "Boomerang" o la brillante "Pla Quinquennal", canciones que se crecen aún más si cabe encima de un escenario. Su lírica es un bálsamo para los tiempos que nos azotan. Ana Fernández-Villaverde y su falda zíngara vaquera salió al escenario, abriendo con "Noviembre"y con algún incómodo fallo de sonido. La Bien Querida, con una actitud correcta, hizo un repaso a sus dos discos publicados hasta la fecha, sonando, entre otras, "Sentido común" (esta última, en acústico, acaparando así la opinión mayoritaria de que fue la que más sobresalió del repertorio, justo por interpretarla en ese formato), "Hoy" o "9.6". La contribución internacional al festival corrió a cargo de Mercedes Audras, argentina afincada en Francia, y su épica nostálgica y envolvente, cuyo sonido fue puro, equilibrado y armonizado sin tensiones, y los chilenos Dënver, encargados de inaugurar el festival, que suscitaban gran interés debido a las alabanzas que está recibiendo "Música, gramática, gimnasia", certificándolo con un rotunda demostración en vivo en la que presumieron de disco, haciendo las delicias de los asistentes con "Todo lo que quieras", "Los adolescentes" y "Olas gigantes". Por su parte, el sábado arrancó con la fusión gallega del ourensano Emilio José. Buen punto de partida. Tras él, Ornamento y Delito nos trajo, en una ocasión única, su álbum debut, "Rompecabezas de moda y perfección moral"; sus composiciones sonaron convincentes, claras y ásperas al unísono, destacando especialmente "Beñat", "La policía" y la recrudecida para el directo "Canción de la Muerte", que cobró aún más fuerza; inmensos y enaltecidos. Single nos amenizó con su pop afrancesado, fresco y sin ningún tipo de pudor, esbozándonos una sonrisa al cantar dolores y tristezas con alegría. Con Margarita sentimos como ésta se deshoja de la manera mas visceral posible; rock desde las entrañas para disfrute del personal. Y el fin de fiesta corrió a cargo de Standstill y buena parte de los temas del exitoso "Adelante Bonaparte", destacando la intimista "Cuando ella toca el piano" y la súbita "La familia inventada", así como alguna incursión en su aclamado anterior trabajo "Vivalaguerra", siendo especialmente coreadas "1,2,3 sol" y "¿Por qué me llamas a estas horas?". Un broche único para una cita que merece ser perpetuada en el tiempo.
De acuerdo en lo de Manel, Standstill y Ellos. Hubiera echado en falta un poco, o mucha más, caña a La Bien Querida. En directo es muy floja, nada comunicativa y la voz no le sale del cuerpo. La banda no suena nada compacta. Pero como es musa del indie, es difícil criticarla, supongo. Saludos!