Ante un público más que nutrido para el jueves, Jeff Mills camuflado bajo el alias de The Wizard dejó a muchos sin aliento con una sesión de música negra a base de clásicos del hip hop y el soul. Entre los nombres más populares, destacó también el de Luomo, que ofreció una actuación variada con las aportaciones de Jake Shears, vocalista de Scissor Sisters, y Sascha Ring de Apparat/Moderat. En SónarComplex, Joe Crepúsculo y sus amigos de La Estrella de David y Thelemáticos repasaron piezas de cada uno de ellos, aunque quizás la actuación más vitoreada fuera la de Konono Nº1, recuperados tras la baja de la edición anterior. La banda del Congo sonó bien y muy fresca, ofreciendo un respiro ante tanto sonido digital.
Comenzamos la velada del viernes al amparo del catálogo del sello británico Wall Of Sound de la mano de Mark JonesMuhsinah, en un directo con tintes galácticos no apto para amantes de la siesta que fue de lo mejor de esta jornada diurna. En esa misma ubicación pudimos disfrutar de una lección musicológica de la mano de Bomb Squad, leyenda vida del hip hop y que como selector se dedicó a enlazar nuevas y viejas glorias de la rima norteamericana para el deleite de los allí presentes. La sensación del pop electrónico británico actual, La Roux, desplegó su aún tímido repertorio plagado de singles radiables. Elly Jackson recordó por momento a la Alison Moyet de los mejores tiempos de Yazoo, pero canciones como “Quicksand” o “In For The Kill” hubieran sonado mejor en otro horario. en el Sónar Village. El capo del ecléctico sello nos recordó que un día Les Rythmes Digitales fueron lo más y, de paso, nos arrancó algunos bailes antes de la comida. La digestión la hicimos de la mano del soul futurista teñido de soul del yankee
En el Hall pudimos ver el montaje audiovisual del japonés Ryoichi Kurokawa, toda una demostración de virtuosismo donde el minimalismo sonoro del nipón queda perfectamente enlazado con miles de imágenes entrelazadas que no dan descanso a nuestra retina. Para acabar la jornada, elegimos, sin cambiar de ubicación el directo de una de las revelaciones musicales de esta temporada, los londinenses Micachu And The Shapes, que nos dejaron un buen sabor de boca gracias a su divertido show. El pop vitaminado de su primer disco, “Jewellery”, nos mandó a cenar con hambre de Sónar de Noche. Ya en la Fira, el showcase de la locutora de la emisora inglesa BBC Radio 1, Mary Anne Hobbs, nos trajo alguna que otra sorpresa en el Sónar Lab. Por otro lado, llamó mucho la atención Joker, un tipo de Bristol que entiende el grime y el dubstep de una manera muy particular. Su sesión fue de lo mejor de la noche. Oscura a más no poder, eso sí. En busca de un poco de luz fuimos al SónarPub. Little Boots le sacó varios kilómetros de distancia al concierto de La Roux de aquella misma tarde y Late Of The Pier, intentaron encajar con sus guitarras y sus teclados rockeros. No mienten quienes ven en los británicos a unos herederos actualizados del mejor Gary Numan. Lástima que los problemas de sonido empañasen una actuación que prometía más de lo que ofreció. El plato fuerte de la noche llegó tras ellos y sin cambiar de ubicación. Los luso-angoleños Buraka Som Sistema pusieron nuestro culo en movimiento con su batería de hits inmediatos en clave de kuduro. Momentazos con “Kalemba” o “Sound Of Kuduro”, amén de una puesta en escena demoledora. Aunque para demoledores quienes pusieron el cierre a este escenario. Los italianos Crookers casi tiran abajo el soundsytem tirando de b-more y pinceladas new rave, lo mismo que el francés Brodinski, que echó mano de una selección quizá no tan cañera pero igualmente divertida. Para entonces, el sol ya estaba en lo alto. En el escenario principal, las cosas no funcionaron nada mal. Grace Jones no sorprendió por su repertorio, demasiado oscuro para muchos, aunque su puesta en escena teatral (con invasión del escenario por parte del público y master class de hula hoop en “Slave To The Rhythm) y con innumerables cambios de ropa nos recordó por qué en otro momento fue una diva imprescindible. De todos modos, nos quedamos con sesión protagonizada por James Murphy & Pat Mahoney, efectiva y sin un segundo de descanso, muy superior a las que ofrecía Murphy en solitario años atrás.
El sábado nos sumergimos de día en la fiesta que bajo el nombre “Ed Banger presenta: Gazpashow”, el sello francés nos ofreció en el Village. Locos de atar como el británico James Pants, invitándonos a un particular karaoke invocando a The Doors, o el festivo set del galo Outlines, llevaron al desparrame al público que se dio cita bajo el nublado cielo barcelonés. A media tarde en el SónarDome, el local Guillamino y su banda nos hicieron bailar también, aunque esta vez con sonidos más funkoides. Bajando al Hall nos topamos con los clics & cuts de los pioneros SND, recuperando afortunadamente para la causa. Ruidos y más ruidos sobre un componente audiovisual perfecto para refrescarnos la tarde. Tras los británicos, de vuelta al Dome en busca de un poco de baile nos encontramos con Culoe De Song, un sudafricano que es toda una promesa en ciernes del house actual y que, dejando a un lado los sonidos profundos de su primer Ep para el sello alemán Innervisions, puso patas arriba al personal a base de ritmos tribales y percusiones interminables. Ya con la luna como protagonista y en la Fira, acudimos a la obligada cita con Animal Collective, que simplemente firmaron una de las mejores actuaciones del festival. Los visionarios estadounidenses nos ofrecieron un show largo y épico, con los temas de su último largo, “Merriweather Post Pavillion”, como protagonistas. Temas deliberadamente alargados, narcotismo puro y duro y psicodelia por doquier en una actuación sublime. En el Sónar Pub, Fever Ray presentaron un concierto demasiado denso, pero de puesta en escena inquieta que hubiera encajado mucho mejor en horario de tarde. Incluso así, no cabía un alfiler durante su concierto. Minots después de Animal Collective, el SónarClub se tiñó del beat box delirante del inglés Beardyman, que fue el encargado, con su voz y sus sampleos, de animar al respetable antes de la que, seguramente era la cita más esperada de la noche, la de sus paisanos Orbital. Los hermanos Hartnoll, que acaban de reunir todos sus hits en un recopilatorio de compra obligatoria, pulieron un show repleto de sus éxitos de siempre: “Alcion”, “Midnight”, “Satan” o el imprescindible “Chime” nos llevaron de vuelta a aquella época en la que la electrónica estaba todavía por descubrir. Grandes. Lástima que, en el SónarPub, el sonido no estuviera a la altura de lo que hasta el momento vimos. Ni los canadienses Crystal Castles, con los gritos de Alice Glass difuminados entre unos ritmos que se iban y volvían con atroces petardazos mediante y un intermedio obligado y un final a patadas, ni el omnipresente Jeff Mills, que hasta llegó a pedir disculpas por las idas y venidas del sonido, tuvieron suerte con los bafles del recinto. Una verdadera pena. Suerte que, de vuelta al Club, Moderat nos devolvieron la alegría. Su directo y ese pedazo de tema que es “Rusty Nails” nos pusieron rumbo a casa pensando en que algo esta cambiando en esto de la electrónica de club. La gente, o eso parece, ha aprendido a bailar los ritmos rotos.
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