SÓNAR 2003
Conciertos

SÓNAR 2003

-- / 10
08-07-2003
Empresa — Advanced Music
Fotografía — Archivo

Jueves 12

Mucha expectación para los dos shows de Mathew Herbert con su Big Band. En la primera sesión hasta se pudo ver a Björk en el incomparable marco de L´Auditori. El inglés empezó dando golpecitos a una trompeta que grabó para, a continuación, manipular el sonido hasta darle apariencia de ritmo. A partir de ahí fue entrando la orquesta, sumergiéndose en el swing menos ortodoxo. Herbert, armado con sampler, teclado, micros y algún otro cachibache se encargaba de samplear en directo los sonidos que iban combinándose con la Big Band, consiguiendo un resultado ciertamente sorprendente y con un feeling arrollador. No hubo solistas a excepción de los cantantes, con mención especial para Dani Siciliano, que cautiva con su voz y su presencia. El despistado y con aires de vagabundo Jamie Lidell nos ofreció una bella lectura de la pieza que ya interpreta en “Goodbye The Swingtime” La presencia de Arto Lindsay leyendo a Noam Chomsky y la totalidad de los músicos en escena rompiendo un ejemplar del periódico ABC dotaron de contenido político a la actuación del artista. Un concierto histórico. Éxito rotundo en asistencia de público en esta décima edición del festival, con el consiguiente problema de espacio en un recinto, el CCCB, que se nos va quedando pequeño año tras año. El pistoletazo de salida nos lo brindaron Eedl con su pasión por la deconstrucción rítmica y los paisajes ambientales, aunque lo más atractivo de la jornada vino de la mano de la escudería Anticon, con un Sole que se mostraba ligerísimo con la rima aunque su imagen tuviese más que ver con el cutreras de Kid Rock. Themselves, sosías de Dose One, también la clavó, aunque en este caso tuviese mucho que ver con la carga política de algunos de sus comentarios (bromeó con un encendedor a costa de las Torres Gemelas). De todos modos, Sage Francis fue el vencedor, con su show a medio camino entre los humoristas del "Saturday Night Live", su hip hop redneck y sus ácidos comentarios (como aquel en el que acusaba a los negros americanos de disfrutar más con Nelly que con el auténtico hip hop, mientras cuestionaban que un tipo blanco como él pudiese rapear en condiciones). De entre el resto de participantes del jueves y dejando a un lado la mareante pericia instrumental de los artistas de Jazzland, podríamos quedarnos con la sutileza de Minotaur Shock, aunque sobre el escenario se mostraron incapaces de reproducir la suavidad digital que les caracteriza en estudio.

Viernes 13

El primer momento destacable de la segunda jornada del Sónar llegó con Luap a base de música negra, house a lo herbert y muchos breaks de batería. Después le llegó el turno Prefuse 73. Scott Heren, con la ayuda de sampler y de Dj 2D2, supo crear una amalgama de ruidos, scratches y ritmos que funcionaron perfectamente, subrayando su cualidad de punto y aparte en el concurrido mundo del hip hop. Una vez concluida su actuación, Dj 2D2 se encargó de dar color al Sónar Village con una selección del mejor hip hop y del funk setentero más vitalista. En el Hall, Ricardo Villalobos nos hizo bailar a base de electro y house sintético, aunque todo el mundo esperaba esperando a que Miss Kittin arrasase en el Sonarlab más a base de estética que de música. El final de su sesión la estuvo observando, sin entender nada, su relevo en el escenario, Fabio. Fue precisamente él el protagonista de la mejor sesión de todo el festival. Este pionero del drum´n´bass nos ofreció un set realmente salvaje y sin respiro. Fumando y con los ojos casi cerrados se apoderó de nuestros cuerpos y los hizo sudar. La sesión que guardaremos para siempre cuando recordemos esta edición del Sonar. La actuación de Schneider TM resultó ser graciosa, pero poco más. Su pop electrónico pierde interés conforme más se complican sus canciones. Lo mejor, los temas ajenos. Por otro lado, Tujiko Noriko se mostraba sorprendidísima ante la gran cantidad de público que se había acercado a su actuación. Una gran parte tuvo la moral suficiente para enfrentarse al ruido descontrolado e impasible de Pita. Por la noche, Trevor Jackson se veía obligado a pinchar lo mejor de su discoteca ante apenas unas decenas de aficionados, mientras miles de personas se agolpaban a la espera de presenciar la actuación de Björk escuchando la sabia sesión del barcelonés Dj Zero, capaz de dotar a su sesión de presentación, nudo y desenlace. Por su parte, la islandesa recurrió de nuevo a sus compañeros de viaje habituales en los últimos meses (Matmos entre ellos) para ofrecer un show más complejo de lo habitual. Tras un inspirado inicio con "Pagan Poetry" y "Hunter", y además de un buen puñado de temas nuevos (que hacen presagiar quizás su disco más arriesgado y difícil), Björk reconstruyó gran parte de sus clásicos, casi a excepción de "Human Behaviour" y algún otro. Tras ella, Mark Bell nos brindó un set maravilloso lleno de ruidos y sonidos de otro espacio, con espacio incluso para clásicos imperecederos como el "I Feel Love" de Donna Summer. Ritchie Hawtin echó mano del techno de subidón, aunque se mantuvo sobre el escenario menos tiempo del esperado. Un profesional. Cerro Mistress Barbara combinando lo latino con el hard techno sin respiro, con un recuerdo para el "Manipulated" de Ben Sims.

Sábado 14

El sábado Guillamino sorprendió al aún escaso público que se acercó a aquellas horas al recinto del festival. Aunque en disco no son gran cosa, la puesta en escena de The Puppetmastaz fue de lo más divertido, aunque muchos nos la tomamos sólo a broma. Lo mejor, la aparición de Elvis. Otra de las grandes sorpresas del festival resultaron ser el colectivo nórdico Jagga Jazzist, quienes nos dieron motivos más que suficientes para entender por qué se han interesado por ellos sellos tan dispares como Ninja Tune y Gold Standard Laboratories. El showcase de Aesthetics tuvo sus altibajos. Pulseprogramming cumplían aunque su propuesta, en directo, resultase algo difusa. Akufen, por su parte, nos brindó otra de las actuaciones más destacables del festival. Nos regaló bombos secos, bajos rotundos e inesperados cambios de ritmo. Lástima que la tecnología abortase los últimos quince minutos del nuevo rey del microsampling. Las cosas cambiarían por la noche con la antológica actuación raver de Underworld, protagonistas que un concierto hipnótico sin apenas altibajos pese a combinar sus clásicos (obviamente, la ovación de "Born Slippy" nos recordó que para muchos sólo existía ese tema) con sus creaciones más recientes. Una actuación vital y efectiva. A Jeff Mills le hemos visto en mejores noches, aunque siempre es un placer observarle manejando los platos y dándole al Detroit techno. Y sonó "The Bells". Como también es un placer asistir a las disfrutables sesiones de Sideral más aún en noche inspirada como fue aquella. Metro Area cumplieron las expectativas, mientras que The Soft Pink Truth nos divirtió a todos pervirtiendo y mutilando el house. Carl Cox, quien tampoco se resistió a hacer sonar "The Bells", entregó con pasión una nueva catarsis rítmica sin sonidos latinos y sin un segundo que no se pudiese bailar. Una arrolladora sesión que supo mantener arriba durante las tres horas de set.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.