SÓNAR, 2001
Conciertos

SÓNAR, 2001

-- / 10
03-07-2001
Fotografía — Archivo

No hay superlativos para calibrar la magnitud del éxito de este festival que, ya antes de esta su octava edición, se había convertido en el más importante del mundo en cuanto programación electrónica por su inspirada combinación de arte y populismo. En cuanto al arte, este año hay que destacar las performances de Masters At Work y Leila, el riesgo de Sonic Youth o el savoir faire de Circulation e Isolée... El titular se refiere más bien al aspecto populista de la programación, especialmente en la sesión de sábado noche que, al concentrar la mayor oferta puramente techno (Jeff Mills, Angel Molina, Phuture 303, Ritchie Hawtin, Umek... ¿era necesario tomar los tres escenarios?) vino prácticamente a colapsar el mastodóntico nuevo recinto de las sesiones nocturnas (el pabellón ferial Montjuïc II en el Polígon Pedrosa de L´Hospitalet de Llobregat, con aspecto y medidas de aeropuerto internacional transoceánico). Lamentablemente, el colapso también se extendió a uno de los "responsables" de seguridad (sabemos que el energúmeno en cuestión no representa en absoluto lo que es y pretende ser el festival) que llegó a agredir a uno de nuestros redactores. En todo caso, enhorabuena por encima de todo.
Como warm up del festival, Levi´s patrocinaba esta fiesta en la que los de Bristol, es decir Roni Size/Reprazent, brillaron con luz propia. Relajados y divertidos (era el cumpleaños de Suv), dejaron a un lado la presentación estricta de su segundo largo, para extrayendo lo mejor de su repertorio ("Who Told You", "Lucky Pressure", "Brown Paper Bag", "Share The Fall", "Watching Windows"…) dar toda una lección de qué y cómo ha de ser un gran concierto de música moderna en el Siglo XXI. En la fiesta también destacaron los barceloneses Balago, out-rockers sentados que sembraron curiosidad.

Jueves 14 junio

En el Hall, los barceloneses Phila conectaron con el público gracias a su fusión de groove y vanguardia. Su propuesta bebió básicamente de la rítmica y de mucho desparpajo. En el Village, Dj Dixon, el miembro de Sonarkollektive y Jazzanova demostró ser unos de los dj´s (programados en los interludios pre y post Nicole Willis) con mayor gusto. Programó techhouse con loops galàcticos, deep house y retornó a ratos a su faceta más conocida: el groove de raíz negra. Nicole Willis, aún no disfrutando de un gran sonido y acompañada de su marido (a los teclados trogloditas de su colección, al saxo y a los coros), la futura mamá no se apartó ni un pelo de su propuesta: el soul apegado al funk y al jazz de vertiente más ácida. En Kid 606 tenemos a una nueva y gran figura de la escena experimental americana, capaz de digitalizar el hip hop y afiliarse a algo parecido al noise drum´n´bass (en todo caso, ahora anda remezclando a Björk). Bien distinta sería la noche con Sonic Youth, capaces de reunir a un gran número de fans de diversa nacionalidad. Tocaron sentados y deshilacharon sobriamente y sin estridencias (excepto en los arrebatos de manipulación de las guitarras de Lee Ranaldo, Thurston Moore y Jim O´Rourke) tres temas de su álbum experimental "Goodbye 20th Century", acompañados de O´Rourke en el sampler y como guitarrista de apoyo, así como dos miembros más (uno de ellos percusionista). Basaron principalmente su actuación en un tema de John Cage (treinta minutos de una lentitud que consiguió aletargar a más de uno) y cerraron una actuación de oro con Deal, Ranaldo y Moore en pie, empuñando los instrumentos, en un tema que les acercó más -estéticamente- al rock. A continuación, los islandeses Sigur Rós vieron como el escenario se les quedaba algo grande. Quizá lo bueno de ellos y de música es que siempre parecen desmarcarse del entorno -sea cual sea- que les rodea. Aunque algo se perdió en el camino: la emoción fue intermitente y el sentimiento se quedó hueco ante tanta inmundicia por parte de la audiencia. Acompañados nuevamente por sección de cuerdas, en esta ocasión acudieron solamente en dos ocasiones a "Agaetys Byrjun" y una a "Von", aunque demostraron que, en las nuevas canciones, sigue habiendo un sentimiento que demuestra que su fórmula aún nos ha de dar nuevos días de gloria. Cayó del cartel Squarepusher, con lo que AFX se convirtió, junto a Luomo, en el único Dj que pinchó algún tema propio (¿freakismo o pasotismo?). Comenzó relativamente tranquilo, para poco después derivar en una sesión llena de ritmos enfermos: drum´n´bass psicótico mezclado con una técnica más bien ruda. Sin lugar a dudas, uno de los momentos más hardcore del festival. La de Plaid fue una de las presentaciones más sobrias (sin audiovisuales y con poca luz). El dúo warpiano presentó su tercer álbum "Double Figure", más centrado en la melodía y en los ecos que en la angulosidad marca del sello de Sheffield, lo que ayudó a la pegada de parte de su repertorio entre el público asistente. También tuvieron tiempo para el techno-pop menos evidente y el drum´n´bass más sórdido para sellar uno de los sets más efectivos de la noche junto al de Circulation y su emo-house. La propuesta de estos discurrió por el perfil anfetamínico y sus temas parecen discurrir por autopistas a gran velocidad, y a pesar de algún fallo técnico (un corte con todas las de la ley en la mitad del recorrido), su house rítmico hizo las delicias de aquellos que ya andaban de subidón. Amon Tobin demostró un gusto exquisito como Dj: dub, hip hop, groove y ecos galácticos. Lástima que no programasen un live suyo.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.