Cebras al galope
ConciertosSexy Zebras

Cebras al galope

9 / 10
Daniel Gómez-Cortázar — 10-02-2026
Fecha — 07 febrero, 2026
Sala — Santana 27 (Bilbao)
Fotografía — Eider Iturriaga

El sábado 7 de febrero tuvimos otra muestra del ciclo de conciertos Negufest con los Sexy Zebras desembalando “El tour Bravo” en la sala Santana 27 del bilbaíno barrio de Bolueta. El madrileño power trío dio un concierto arrollador de hora y 45 min de duración. Demostraron que son los pxxxs amos de la barraca llevando a su manada en cada instante adonde ellos querían: a corear, saltar, hacer un circle pit o incluso a hacer flexiones. Chicas y chicos de todas las edades abarrotaban la sala, muchas de ellas ultramotivadas con sus cebras hinchables, camisetas del grupo, pelucas rosas como en el videoclip de “Marisol” o incluso máscara integral de cebra en primera fila.

La outro western del álbum "Bravo" se convirtió en la intro del concierto, durante la cual guitarra, batería y bajo fueron tomando posiciones frente a un público con ganas de desbarrar —atención, fueron los únicos sonidos pregrabados—-de seguido, Jesús dio entrada con su ritmo de batería a “Bailaremos” y al grito final de “la muerte no es el final” se desató la locura colectiva. Sin más dilación, pasaron a “Búfalo blanco” con esa guitarra que suena a tantas cosas conocidas y a algo nuevo a la vez. Le siguieron el carpe diem actualizado de “Mañana no existe” y el rock and roll revisionista de “Puñales y claveles” en el que suenan como unos Vaccines ibéricos. En la zona central, la juventud exaltada montó el primer moshpit en el que empezaron a correr los empujones. Con “C'est la vie” bajaron el tempo, tras la cual Gabi (voz y bajo) recordó su primer bolo en el Cotton Club en el que solo consiguieron vender 16 entradas (prueba superada!). Pasaron a la sombra lejana de RHCP en modo balada con “Una canción para resucitar” cuyo final remató José con un señor punteo a la guitarra.

Los madrileños tienen la fórmula perfecta del éxito, en sus propias palabras “somos un huevo frito con patatas”: letras directas que apelan a todo el mundo, melodías que sintetizan magistralmente la historia del pop-rock, un técnico de sonido capaz de crear un sonido de rock de estadio en sala y una llamada a la resistencia tan inofensiva como la de Estrella Galicia, es decir, para todos los públicos. Detrás de un directo tan bestial hay cientos de horas de ensayo (el arte es trabajo) que se traducen en un sonido empacadísimo y en un saber moverse con soltura de lado a lado del escenario jaleando al respetable.

Con esta receta unieron a la gente en un megakaraoke colectivo con canciones como “Sin bandera”-largo desarrollo instrumental incluido-y “O todos o ninguno”. Después soltaron “Jaleo” (muy en la escuela de The Hives) y la onda garagera siguió expandiéndose con “Charly García” mientras seguía subiendo la temperatura. Después de “Nena”, hubo bajada de revoluciones con “Marte” y “El abismo”, tras lo cual volvió el desmadre a lo Pogues con “Flores a la Guerra”. Todo tiene un reverso de la moneda: demasiada testosterona, hooliganismo, chicos sin camiseta, lo colectivo como experiencia de usar y tirar o la clásica falta de consideración ajena en los moshpits.

Volviendo al bolo-bolazo, salieron los madrileños con las pelucas rosas a clavar “Marisol”, se cargaron de un plumazo la polarización político-social con “Bravo” y con sólo José a la guitarra entonaron la autocrítica “Canción de mierda”. Melodías adictivas, sonido enorme, coros sixties y onomatopeyas a lo Fratellis: éxito asegurado. Lo inesperado es que se le meta a uno la melodía de “Quiero follar contigo” en la cabeza mientras descubre en la guitarra el giro de “Come as you are” de Nirvana, le hablen de “un año jodido” y le caigan las primeras lágrimas. Después de “Pogo”, segundo asalto: empieza “Días de mierda” con una melodía inicial tan paralela a nuestro bilbaíno “Corazón de tango”, escucha la letra y más de lo mismo. ¡Gracias!

El desfogue colectivo llegó a su término con el ritmo implacable de “Tonterías”, Gabi se unió al público y alargaron la canción hasta el infinito como manda el rock sin sonidos pregrabados. Ahí sí que hubo pogo (salto vertical à la Sid Vicious). Los chicos se fueron al sonido de “All you need is love” como una invitación a que conectemos de verdad en esta era de conciertos y festivales en los que ya casi nadie se atreve a sonreír e iniciar una conversación con la persona de al lado.

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