Seguramente fue un error no dar continuidad a una iniciativa como la del SantFeliuFest, truncada durante estos últimos años por causas organizativas. Un hecho que, a buen seguro, ha dejado mella en este nuevo arranque del festival, pues es como si la aventura volviera a partir de cero. Argumentos como su reducción a un único día de programación completa, dejando los otros tres restantes como meros aperitivos a modo de un par de actuaciones por noche, o esa ruptura con el respetable fiel al evento, lo que ha provocado una menor asistencia de público de que lo que hasta ahora venía siendo habitual, hacen que esta edición parta con menos fuerza que cualquier otra de antaño, pero no por ello hay que darle menos cancha, pues al final el cartel se resolvió con unos resultados más que dignos.
El evento se iniciaba a las seis de la calurosa tarde con los noveles (y extremadamente jóvenes) Please Wait y esa recuperación con buenas maneras de los sonidos emo mediante la cual poder confiar en ellos ahora y en un futuro próximo. La sorpresa del día vendría pronto gracias al cuarteto francés Daria, pues su combinación de post-hardcore y pop no sólo resulta refrescante, sino que además la completan con un directo vigoroso y espléndidamente resuelto que, para ser justos, debería tener mayor repercusión mediática. Lo de La Habitación Roja quizá podía entenderse como un intento de colar una cuota de pop estrictamente indie –recordemos, han sido producidos en Sant Feliu de Guixols por Santi Garcia-, pero la verdad es que, pese a sus virtudes, la presencia de esta banda valenciana poco aportó y, mucho menos, rompió ningún molde, pasando sin pena ni gloria. Todo lo contrario que Office Of Future Plans, pues la mucha expectación generada entre los presentes por ver en acción a la nueva banda de J. Robbins se vio recompensada con un concierto en el que, desgranando una a una esas notables canciones de lo que supone su única grabación hasta el momento, no defraudaron ni un ápice, dotando al show de una intensidad que fue de menos a más. Volver a ver a Kepone después de tantos años de inactividad también fue una satisfacción, pues el trío de Virginia no ha olvidado lo que es un bolo enérgico e intenso, transmitiendo eso y mucho más a un público entregado con ganas de oír todos y cada uno de sus desgarradores clásicos. La cuota de bandas veteranas volvía a cubrirse con los recuperados Seaweed y su hardcore con visos rock, el cual se mantuvo a la altura de las expectativas, sin demasiadas espectacularidades ni aspavientos, pero siempre efectiva en resultados. La guinda final la pusieron Randy (en la foto), nuevamente en un cartel del SantFeliuFest gracias a esa conexión especial que tienen con el público local, pero que, pese a ser un combo que sabe estar sobre las tablas, disponer de algún que otro tema más o menos destacable y desplegar cierta simpatía, dejaron tras de sí una actuación correcta y no demasiado vistosa.
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