SantFeliuFest 2003
Conciertos

SantFeliuFest 2003

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22-08-2003
Empresa — Atzavara Club
Fotografía — Archivo

Un balance más que aceptable es lo que deja tras de sí esta última edición del SantFeliuFest. Una convocatoria donde la rebaja del número de asistentes respecto al año anterior ha venido en consonancia con su alejamiento de polémicas estériles (nótese la ausencia de la palabra hardcore en su denominación) y una clara apuesta por una refrescante heterogeneidad estilística. Una mezcolanza que en su primera jornada pasó de las voluntariosas muestras, parcas en viveza, de Brandtson y Koufax a los siempre emocionantes Standstill (ocasión para despedir a Carloto, dedicado ahora exclusivamente a Half Foot Outside), llegando lo mejor de la mano del bien tramado repertorio metálico de Himsa y el caos desbocado -aunque algo falto de ritmo en el despliegue de los temas- de JR Ewing. Unos jovencísimos Kidsgofree abrirían el segundo día (sin duda el más destacado) con una demostración de que su esperanzador potencial como banda emo aún se encuentra en fase de crecimiento, justo antes de que Cult Of Luna brindaran uno de los mejores momentos del festival. La intensidad, pesadez y potencia necesarias (y -todo hay que decirlo- con algún que otro instante de divagación y ensimismamiento) para sacudirnos de nuestro aturdimiento entre los calores de la tarde. Su continuación, con la competente conexión DC de los ingleses This Ain´t Vegas, dio paso a unos pletóricos Madee, con la carrerilla suficiente para considerar ya el suyo uno de los repertorios más sólidos de la realidad nacional. Y si el efectivo rock´n´roll de Sin City Six quedó bastante fuera de lugar, Poison The Well bordearon lo impecable con una presencia escénica profesional y enérgica como pocas. Un paso por las tablas que impresionó casi de la misma manera con que Nostromo, representantes de la cuota noisecore, llevaron a término en un set demoledor e inapelable, pero de extensión ligeramente contraproducente. Para acabar, nada mejor que con The Unfinished Sympathy invitándonos a un exaltado fin de fiesta y volviendo a demostrar una vez más su valía. Sin embargo, no irían tan bien las cosas en su tercer día, pues tras las emotivas intervenciones del cantautor Chris Charlton y el dúo Nathaniel Green -con escenario acústico en pleno centro de la villa-, se sucederían las decepciones: la planeidad del batiburrillo generado por The European Traslation Of, la ausencia de Vanilla, la fallida oportunidad de Hopeful (en gran parte por su vocalista) o la tibia demostración de The Coalfield (por su incapacidad por trasladar al directo su sensacional “Transmitter”) fueron preámbulo de platos más sabrosos. Entre ellos The Blood Brothers (en la foto), adrenalínicos e hiperestimulantes, a pesar de la importante pérdida de matices y el abigarramiento que su hardcore desbocado a dos voces parece aquejarse en vivo, o Pretty Girls Makes Graves, refrescante propuesta con fémina al frente, navegando por entornos donde la melodía se une a la solidez del posthardcore, erigiéndose como sorprendentes triunfadores de la noche. Los últimos estertores vinieron con unos festivos Omega Cinco, en su última actuación antes de dar por finiquitado el grupo, y el lastimoso poco interés generado en el respetable por el rock setentero de Mermaid. Cosas de la diversidad.

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