Este pasado 3 de enero el Festival Santas Pascuas proponía una atractiva alternativa a la invernal meteorología pamplonica, un derroche de psicodelia y electricidad para crear su propio microclima en la sala Zentral y encarrilar lo que promete ser un año lleno de música en directo. Como primer sábado de 2026, no se nos ocurre mejor plan que el explosivo combo de Rufus T. Firefly y Hinds. Un viaje musical lleno de contrastes, pero no apto para cualquier público.
Dieron las 19.00 y con puntualidad milimétrica los de Aranjuez se ubicaron a los mandos de la nave. En la zona central, Julia Martín-Maestro y Víctor Cabezuelo, cabezas visibles del proyecto y encargados de batería y voz, teclados y guitarra, respectivamente. Alrededor les acompañaba el resto de la banda, cubriendo las percusiones, teclados, guitarras y bajo eléctrico/sintetizador, un despliegue de medios que anticipa la paleta sonora con la que podemos encontrarnos en su directo.
Abrían con uno de los temas más representativos de su último LP, “El Coro Del Amanecer”, que se encargó de sintonizar a un público que terminaba de ubicarse en la sala, para llevarnos de forma progresiva a "Tsukamori", terreno en el que el proyecto Rufus T. Firefly demuestra por qué es referencia en la neopsicodelia nacional: texturas ambientadas en bosques de películas de Miyazaki y una base rítmica, cortesía de la incombustible Julia, que funciona como propulsor de esta nave tan especial.
Este viaje pasó por “Magnolia” recordando los fundamentos del proyecto, pero retornó a su último trabajo con "El principio de todo" y "Trueno Azul", definiendo así dos puntos clave para trazar la línea que consideramos que sigue la banda actualmente y que define una parte fundamental de su plano musical. Imprescindible el paso por terrenos más pantanosos como “Nebulosa Jade” o pasajes más electrizantes como “Río Wolf”. Suponemos que la banda tuvo que ajustar su lista habitual por motivos organizativos, pero mantuvieron la esencia que les caracteriza en todo momento: potentes melodías de guitarras y sintetizadores, que se ensamblan con capas de teclados y que junto a una precisa combinación de batería y bajo, generan los cimientos ideales para que la voz principal y los coros te atrapen y te hagan flotar durante todo el recorrido musical. Finalmente la nave llegaba a puerto cerrando con "Canción de paz" y uno a uno los integrantes de la banda fueron saliendo del tema hasta dejar a Víctor, junto al público, cantando el motivo principal de esta hermosa canción.

Si Rufus nos llevó flotando, las Hinds nos trajeron de vuelta a la tierra, más concretamente al océano, pero un océano bastante particular, con la imagen de la gira de su último trabajo “Viva Hinds”, con adornos de conchas y peces, envuelto en una estética Y2K y con el buen rollo que transmite la banda que representan Carlotta y Ana. El cambio de energía fue radical, las madrileñas irrumpieron con "Boom Boom Back", en lo que sería una clara muestra de las intenciones para el resto del concierto. Fieles a su sello de identidad, "Riding Solo" y "Stranger" sonaron con esa frescura imperfecta tan divertida que les caracteriza, apostando por los temas de su última referencia, pero sin olvidar antiguos temas que hacía tiempo que no tocaban como “Waiting For You”. Recordando sus visitas por tierras navarras, comentando hábitos alimenticios y con brindis de nuevo año, esta simpática banda incitó al baile y la fiesta desde el principio hasta el final, repasando temas como "Coffee", "Good Bad Times" e incluso con una energética versión del “Spanish Bombs” de los Clash.
Mención especial por su alegato a la igualdad de género encima de los escenarios, que aparte de manifestarlo, lo reivindican haciendo un llamamiento al público al más puro estilo “¿hay algún médico en la sala?” donde localizan una fan que sepa interpretar su tema “San Diego” a la guitarra eléctrica y celebran que cuatro chicas puedan dedicarse a la música a pesar de todas las circunstancias a las que se tienen que enfrentar por el hecho de ser mujeres.
El Festival Santas Pascuas volvió a demostrar su destreza a la hora de programar, al incluir dos propuestas tan dispares y con formas tan opuestas de entender la música, pero que se complementaron y convivieron en perfecta armonía para regalarnos un buen comienzo de 2026.
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