Santander Music, pequeño gran festival
Conciertos

Santander Music, pequeño gran festival

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03-08-2013
Empresa — Mouro Producciones
Sala — Campa de la Magdalena / Santander
Fotografía — Daniel Marínez

Cinco años de Santander Music y el “pequeño gran festival” parece que se asienta con una fórmula basada en un cartel para todos los públicos, con varios artistas de relumbrón, y la comodidad y tranquilidad relativa que es marca de la casa, sin millones de grupos ni de personas. Bastante gente -sin agobiar- sonido apabullante y una producción más que destacable, con las únicas pegas (lo de casi siempre) en lo que se refiere a servicios en el interior del recinto. En definitiva, la excusa perfecta para un fin de semana de fiesta y directos al borde del mar. El tiempo respetó, lo que permitió tres buenas jornadas sin mayor preocupación que disfrutar.

La primera jornada del festival asumía el mayor riesgo de toda la edición. Abrieron Manel, una banda muy cara de ver por estas tierras al norte, cabeza de león de la música en catalán. Una vez superada la barrera del idioma y del horario, mostraron las razones que les ha llevado a superar fronteras que parecen dificiles de atravesar. Siempre elegantes, es dificil elegir en su cancionero y ofrecieron un final de concierto cargado de emoción, echando mano de lo mejor de cada uno de sus trabajos. The Bright pusieron el acento rock de la noche. Impecables y con buen gusto, pero faltó ese puntito que marca la diferencia. Destacaron más en las canciones ajenas que en las propias. Hidrogenesse fueron la mayor sorpresa del festival y la pareja dividió a la audiencia entre quienes pensaban “quienes son estos dos marcianos” y los que se entregaban a un repertorio grandes éxitos de uno de los combos más inteligentes y con mayor sentido del humor de la escena patria. Dejando un poco apartado al fascinante Alan Turing, impresionante colección de temazos. Lujo y miseria, este país necesita un concierto como este cada día. Una pena que tuviesen el peor sonido de todo el festival. Fangoria eran el gran reclamo de la noche y una buena cantidad de público se agolpó para verlos.Obviando que a Olvido se la descubre el misterio de la eterna juventud demasiado pronto, Fangoria ha creado un todo un espectáculo que trata de desviar la atención de sus principales carencias: bailarines, potencia techno y fuera complejos de la época Dinarama. La factoria de la ahora estrella televisiva da el do de pecho y consigue una eslabón más en la máquina de hacer dinero en que se ha convertido y que explota a máximo rendimiento. Lo más curioso de todo: la canción más coreada fue de su último disco, “Dramas y comedias”. Tuya, el proyecto de David T.Ginzo cerró el jueves totalmente fuera de hora. Aun así logró llamar la atención entre los que aguantaron la resaca Fangoria con un puñado de canciones otoñales y eléctricas a lo The Antlers.

La jornada del viernes fue la más masiva, con un claro reclamo internacional. Abrió la persiana la única banda local de esta edición, La Chica & La Grande que no se achicaron y desplegaron sonidazo y los juegos de voces y estribillos de unas canciones que se pegan al paladar como un caramelo de piñones. Muy esperados, Dorian desplegaron alas e hicieron un vuelo eléctrico sobre La Magdalena. Mucha pegada y set list muy equilibrado en un concierto/karaoke/delirio con “A cualquier otra parte” y “La tormenta de arena”. Keane compartía el peso específico de la jornada con el gigante Calvin Harris. Tom Chaplin y compañía cumplieron el guíón previsto y ofrecieron un espectáculo tremendamente profesional. Vozarrón, muy dinámicos, llenos de hits, Keane (en la foto) no defraudan, tampoco sorprenden pero es lo que se le debe exigir a un grupo de esta talla. Calvin Harris desembarcó en el Santander Music con el barco bien cargado de bártulos desde Ibiza. Puesta en escena increible para un dj set exclusivo en la península. Gran expectación y mayor delirio para el chico maravilla de moda. Electrónica morcillona de anuncio y radiofórmula al servicio de una noche de fiesta sin fin. Al dj británico quizá le falto algo de tacto antes de empezar y algo de chicha en su sesión pero da igual, está a otras cosas y a otro nivel. Cierre tardísimo, con unos daneses con obsesión por el crowdsurfing y el dance rock ácido y cabroncete. Reptile Youth tensaron la cuerda en un concierto que acabó como el rosario de la Aurora.

Es muy curioso el casi total desconocimiento sobre Willy Moon, casi tan curioso como que estuviese programado a una hora tan temprana abriendo la última de las jornadas del Santander Music. Buenas hechuras y enorme proyección desde las antipodas. Para hechuras de grande las que tiene L.A. Sorpresa total la entrega y disposición del público, coreando todas y cada una de las preciosas canciones que tienen los malloquirnes. Un sí total que veremos en escenarios cada vez mayores. Dover volvía a Santander, casi 15 años después de su última visita, tantos como años hace de su gran pelotazo. Vuelta a las andadas, descarga eléctrica y negación total de sus útimos experimentos -tocaron más que el “Devil Came to me”, pero ni rastro de sus giros mortales-. Vuelta a la adolescencia y respuesta masiva a canciones casi generacionales. Como cuando miras fotos viejas: sales feo pero no puedes evitar esbozar una sonrisa. Lori Meyers repetían en el festival pero este año venían con “Planilandia” bajo el brazo, un disco que rebaja los humos y que les hace estar mucho más centrados. Sin perder de vista el desparpajo urgente de su primera época, han pulido su repertorio con aires de big band, lleno de guiños hacia un público cada vez más masivo. Fin de fiesta a lo boda gitana, con Noni descamisado y canciones un poco de garrafón -“Emborracharme”, “Alta fidelidad”-. Quien no se haya puesto la corbata en la cabeza en una boda que tire la primera piedra. Repitieron en el cierre también este año los Zombie Kids, responsables en cierto modo del nuevo repunte de la electrónica a nivel masivo en nuestro país. En lo musical, volvieron con puntos muy similares a la propuesta de Calvin Harris, pero radicalmente opuesta en la puesta en escena. Decibelios y tensión para un fin de fiesta que convirtió a la Magdalena en una enorme discoteca al aire libre. El año que viene más y mejor, pero no se porqué me da en la nariz que va a haber cierta deriva electrónica.

2 comentarios
  1. Una deriva electrónica y comercial... Me niego a creer que el equipo que ha confeccionado este cartel sea el mismo al que confecciono otras ediciones... Belle & Sebastian, Clap your hands, Dandy wharols, Wave Pictures, Charlatans... Fue bonito mientras duró.

  2. Graaandisimas sorpresas en este festival,sobretodo Lachica y Lagrande,el grupo de la tierra tiene mucho futuro ... Una pena que en esa hora asistiera poca gente.Gran sorpresa el directo de LA,y enormes los Lory,hacia tiempo que no disfrutaba tanto con ellos!!

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