Muchita fe
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Muchita fe

8 / 10
Mara Gómez — 06-04-2026
Fecha — 04 abril, 2026
Sala — Recinto de festivales de Benicàssim
Fotografía — Javier Bragado (Foto principal)

Abril huele a primavera y a fines de semana rumbo a festivales. El primero en marcar el calendario es, una vez más, el SANSAN: allí donde se predicen las promesas musicales del verano, los directos que te harán sudar en los pogos y el mapa de los bolos imprescindibles del año. Allí donde se suele gritar.

Aunque este año comenzó con un tropiezo (los fuertes vientos obligaron a cancelar los conciertos del jueves por seguridad), no sería el SANSAN si la noche se hubiera quedado de brazos cruzados. Una fiesta improvisada de Puño Dragón en la playa de Benicàssim sirvió como acto de apertura. Convocaron por Instagram a sus fieles y pidieron guitarras para montar un blackline espontáneo. Y sus fieles, por supuesto, respondieron. Varios centenares de personas llegaron al atardecer, con latas entre manos y guitarras variopintas, para vivir el concierto más único del SANSAN. La voz siempre a punto de romperse de Rafa, los ritmos de Manu – piti en boca constante – e incluso una versión de BAILÉN acompañada por Rubén de Niña Polaca. "HARÉ LO QUE PUEDA" como un estribillo extensible hasta la infinidad consiguió que la playa de Els Terrers llegara por momentos a parecer un coro eclesiástico de bigotes y buenos amigos. Ni ensayada al milímetro se habría vivido una noche igual. Y, sin duda, tampoco se habría respetado de la misma manera: se convirtió en uno de los pocos espacios del fin de semana en los que la música se viviría con el silencio y respeto del público.

Xoel López
Con el horario reestructurado para que el nuevo tetris de artistas cuadrara, Xoel López inauguró el escenario principal casi tres horas antes de lo previsto. A las 17:10 del viernes ya andaba su “Faneca Brava” flotando al sol. El gallego estrenaba acompañantes en su banda y un traje con el que prometió, entre bromas, que “fresco” no estaba pasando. Como es habitual, Xoel fue dando saltos entre temas atlánticos (recuperó “Hombre de ninguna parte”, que aseguró que hacía mucho que no tocaba en directo) y recién estrenados. Sin artificios ni escenografía excesiva (tan solo unas maracas para hacer que nos meneásemos), pero con momentos de esos que te llenan por dentro. Larga vida a “Glaciar” y “Fort Da” en directo.

Love of Lesbian
¿Cómo iban a parar unas rachas de viento al grupo más en forma del indie nacional? Love of Lesbian, originalmente agendados el jueves, terminaron reprogramados al día siguiente y fueron quienes lograron que la segunda jornada cogiera impulso. Poco importaba hace cuánto hubieran estrenado la canción que sonaba, todas fueron acompañadas por el grito del público (pienso en “La Hermandad”, con apenas dos años de vida, pero coreada por los asistentes a pleno pulmón, agarraditos unos a otros). “¡Dejemos de apretar botones y mandar drones y amémonos!”, sentenciaba Julián (guitarra) mientras Santi Balmes (voz) cambiaba de su habitual sombrero a unas gafas en las que se leía “FUCK YOU”. Pues amén por el fin de la guerra. Y más si es con “Allí donde solíamos gritar” erizándonos la piel.

Of Monsters And Men
Si pudiese dejar un espacio en blanco en esta crónica por su falta de chispa, aquí habría un buen hueco. Of Monsters and Men eran los elegidos para cubrir la línea del "artista internacional” en el cartel del SANSAN de este año. Un poco por que tocaba. Un poco por lucir cosmopolita y exótico.
La banda islandesa cumplió entre folk y los detalles rockeros de su vocalista, Nanna Bryndis, pero si preguntabas que quiénes eran a cualquiera de los que terminaron en el público de estos islandeses, te habrían dicho que “los de ‘tutututurutututú, HEY!” (la canción “Little Talks”), y poco más. Por cierto, primera vez en la historia del festival que el grupo internacional está liderado por una mujer.

Anouck the band
Era de las propuestas más alternativas de este año, y en pleno atardecer castellonense, la voz tan única de la valenciano-francesa Anouck, encajó. Esta banda es como si L’Imperatrice protagonizaran un cuento de flores garabateadas y nubes de colores. Un buen momento para apuntar este nombre en la playlist de “artistas que prometen” y para darse cuenta de que la reubicación del escenario pequeño del festival no había sido la mejor idea: alejado, pero prácticamente de cara a los dos grandes, generó una lucha de sonido que se haría notar en muchos conciertos.

Chiquita Movida
“Nuestro sueño es ser el grupo de la ruleta de la fortuna”, rezaban los integrantes del nuevo proyecto musical de Rayden. Jugaron a pasárselo bien, a poner en la pantalla frases de típica agencia de publicidad que va de “divertida y diferente” y a bailar “Oops…! I Did It Again”. ¿Grupo de escenario principal en pleno prime time? Quizá no, si lo que persigues es una propuesta musical depurada y llena de trasfondo; pero si buscas canciones de detestar a tu jefe y reírte un poco de la vida, puedes llegar a disfrutarlo.

Guitarricadelafuente
Ese ambiente festivo y desatado que se había ido creando entre las letras disparatadas de Chiquita Movida y los conciertos “sorpresa” y reprogramados no tuvo la mejor de las consecuencias. Igual fue el calor o el sol o la euforia vacacional, pero pocas veces había visto tan poco silencio entre el público durante conciertos. Incluso las primeras filas se vivían como ratos para charlar con tus amigos y ver el concierto de fondo. Guitarricadelafuente se enfrentó a esta pista llena y charlatana, y se podría decir que ganó. Una puesta en escena de diez (una montaña de ropa, su ya mítico potro…) en un show ensayado al milímetro y sin escatimar en detalles a pesar de no ser un bolo de gira de salas. Hubo bailes en “Full Time Papi” y “BABIECA” y temas como “El Continicio” directos a poner pieles de gallina. EL artista que ir a ver en los festivales de este 2026.

pablopablo
La puesta de sol le sentó de lujo al formato festival de pablopablo. Con una sencillez y delicadeza que pocos más tienen, es el cantautor, multiinstrumentista y productor más buscado ahora mismo. Y con razón. Aunque no tuvo el más limpio de los sonidos desde el principio, y algunas canciones perdieron fuerza por el camino (“Dónde Estás!” o “De Ti” se quedaron algo flojas), Pablo Drexler tiene el arte de que parezcan fáciles sus miles de florituras. La versión en directo de “Contigo” y el acompañamiento del saxo de Simeon May merecen la pena al aire libre o sin él.

María Arnal
María Arnal llegaba prácticamente recién despertada del Roig Arena de Valencia (su concierto allí había tenido lugar apenas 48 horas antes) para estrenar su disco “AMA”. Demostró un gusto estético exquisito con su formación coordinadísima de bailarinas y fue repartiendo su pop cada vez más electrónico entre “SUSPIROS” y “TICTACS”. De nuevo, poco silencio entre los oyentes y en el recinto (ella misma se quejó de que le estaba costando concentrarse escuchando la música del otro escenario), pero ni una pega a la catalana valenciana.

Samuraï - Foto de Daniel Cruz

SAMURAÏ
SAMURAÏ es de esas artistas que te dejan con ganas de sabértelas todas para poder quedarte afónica chillando. También con una identidad visual tratada en cada rincón del stage, Aroa tiene talento y voz para rato. Las bailadísimas “Charco en charco” y “Tirando Balas” se entremezclaron con los espacios más variopintos que se pueden crear en sesenta minutos de concierto: desde reflexiones sobre esos amores pasados (“Palabra Prohibida” o “En los Espejos”) hasta versiones de “Maldito Duende” de Héroes Del Silencio e incluso “Fiebre” de Bad Gyal.

Ángel Stanich
Si Miyazaki, el famoso director de Studio Ghibli, acudiese al SANSAN, iría directo a disfrutar de Ángel Stanich. Este hombre de barba y rizos infinitos tiene una energía capaz de hacerte sentir una de esas motitas de polvo que se movían y bailaban en las películas japoneses. Dando brincos de un lado a otro, con una banda en la que se palpa el cariño por el proyecto y con canciones especiadas de punteos e ironía sabia: así es un rato con este autodenominado “lysergic songwriter”. Stanich lleva ya unos meses girando su nuevo disco, “Por la Hierba”, y se nota que todo funciona a punto.
Alex Izquierdo, su bajista, resucitó los coros de Anni B Sweet en “Os Traigo Amor”, “Poquita fe” sonó a próximo imprescindible en su repertorio y sus míticos “Carbura” y “Escupe Fuego” crearon el “bailoteo sin necesidad de pogo” más sano de la jornada. Todo para terminar entre el público abrazando a esas motitas de polvo en “Mátame Camión”. Solo por el puro placer de eso, de abrazarse.

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