Russian Red y Julieta Venegas, sin corsés
Conciertos

Russian Red y Julieta Venegas, sin corsés

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15-07-2011
Sala — Auditorio Parque Torres
Fotografía — Eduardo Tébar

Lourdes Hernández estaba irreconocible. Radiante, suelta, divertida, comunicativa. El festival La Mar de Músicas dedica este año su cartel temático a Italia y traerá como principal reclamo anglosajón Cyndi Lauper el próximo 22 de julio. Historia y recuerdo en un programa suculento. Y la alumna Russian Red, claro, pone el listón altísimo a la pizpireta de ‘Gilrs just want to have fun’. Rótulo fluorescente, iluminación coqueta y su banda –un cuarteto versátil para ella– vestida de etiqueta.

A Lourdes le brillan los ojos y sonríe en el Auditorio Parque Torres, entre ruinas romanas y el candor portuario. “Cartagena es una ciudad increíble. Creo que nunca había tocado delante de tanta gente”, agradece la madrileña. El público responde: “¡Eres una Nancy!”. Irremediable piropo para la muñequita ingrávida que seduce y embauca tanto a ellos como a ellas. Silueta espectral y una voz deslumbrante, cada vez más segura en variedad de registros y desenvoltura escénica. Cuando Lourdes se desprende de la guitarra –el parapeto de los tímidos–, el suelo se eleva unos cuantos metros. Sin corsés, descubrimos los quilates del diamante que aún permanecía oculto en su primer disco. Crece, crece Russian Red. Y lo hace con el apoyo rutilante de unos músicos que le colocan el colchón y la proyectan hacia los espectadores. Polivalente Chalie Bautista y perfecto Manuel Cabezali en elásticos juegos de guitarras. Efectos de irrealidad en los trucos de la joven que ya recibe instrucciones de miembros de Belle and Sebastian.

¿Simple neofolk femenino? El viejo arquetipo pierde fuerza. Lourdes se engrandece con las canciones de "Fuerteventura". Brioso pop de club. Ambientes de lumínico rosa y alcohol pegajoso en la barra. Lejos del minimalismo naïf de antaño. Así se alzan maravillas como ‘The sun the trees’ o ‘January 14th’. Las compuertas de su futuro artístico. Un futuro que podría sonar en castellano, como demostró recordando a Magnetic Fields por la vía argentina. ¿Por qué no?

Entrada la madrugada aparece Julieta Venegas con sus historias de amores platónicos y amores rotos. “Estamos en este mundo para cometer errores, para equivocarnos”, advierte a la audiencia cartagenera. Siete músicos sobre el escenario, alternando posiciones, empezando por la propia Venegas, que igual toca el piano, la guitarra o el acordeón. Y todos viajan por ese pop azteca con denominación de origen que tan pronto se pone jaranero como brinda por los fracasos con destellos de color. Interesante filosofía de vida. La Venegas es una maestra pergeñando viñetas de pasiones y desengaños cotidianos. Incluso canta a las odiosas canciones de amor que copan las radiofórmulas. Ternura íntima. Además, pocas se atreverían a versionar a Los Tigres del Norte o a releer ‘Sin documentos’, de Los Rodríguez, que cambia de cabo a rabo desde el punto de vista femenino. “Te estás perdiendo el concierto de tu vida”, le reprocha uno a alguien por teléfono. Música sanadora que dignifica los desastres domésticos. De eso sabe mucho Gilberto Gil, plato fuerte de esta noche. Queda una semana intensa en La Mar de Músicas.

Un comentario
  1. bravo julieta

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