Danzad, danzad malditos
ConciertosRay Collins' Hot-Club

Danzad, danzad malditos

9 / 10
Daniel Gómez-Cortázar — 07-02-2026
Fecha — 06 febrero, 2026
Sala — Kafe Antzokia, Bilbao
Fotografía — Eider Iturriaga

El viernes 7 de febrero tuvimos la enorme suerte de sentir, sudar y bailar al ritmo de los alemanes Ray Collins’ Hot-Club dentro del marco del ciclo de conciertos Negufest en el bilbaíno Kafe Antzokia. El combo proveniente del área de Colonia, dio un magistral concierto de 100 minutos en el que consiguieron que bailara hasta el apuntador.

El simpático Ray Collins (realmente llamado Andreas Kollenbroich) dio inicio al set con “Seven years in a coffin”. La pista, congregaba a una mezcla heterogénea de rockeros, rockabillies, bailarines de RNR y de swing. El cantante hizo referencia al Bilbao Blues Festival donde tocaron el verano pasado y donde 50 bailarines de Lindy Hop conseguimos que el Arenal de Bilbao pareciera el escenario de un musical de Hollywood.

El conjunto estaba esta vez acompañado de un percusionista y por enfermedad no pudo asistir el guitarrista Tilmann Schneider. Los teutones fueron lanzando energéticos dardos sonoros sin tregua ni setlist (el cantante decide espontáneamente partiendo de una larga lista de canciones en orden alfabético). Los sonidos de swing, jump blues y rock and roll que rescatan del pasado y que reprodujeron con impecable sonido, tienen la facultad de poner de buen humor a cualquiera. En directo, hay que añadir la importancia de lo visual, todos luciendo elegantes con sus trajes vintage y una puesta en escena increíble. Con sorna e impostada voz femenina sonó “Crazy woman”, el público rápidamente se fue metiendo en el ambiente con el buen rollo que destilaba el grupo y en especial los tres vientos que no paraban de acercarse a las escaleras, e incluso a bajarlas y mezclarse entre los y las asistentes.

A ratos con guitarra de caja hueca y a ratos con una Telecaster, Kollenbroich con su bonito timbre de voz y sin parar de decir “Danke schön” siguió dando muestras de su buen hacer en piezas como “Out of the blue” del álbum con Big Band “Cutting out” (2015) o la que da nombre a dicho disco. No pudieron faltar “Gina” ni la divertida “Chicken 4 2”, en la que el percusionista hacía sonar las maracas mientras los saxofonistas movían los cuellos sincronizadamente. Para cuando sonó “High life”, ya estaba bailando todo el mundo. “Down in hell” supuso un pequeño cambio de color en la paleta sonora. “Barefoot” nos retrotrajo a los germanófilos a la preciosa película “Barfuss” de Til Schweiger para la cual se compuso el tema en 2005. Con la balada “Farewell”, que nos recuerda al clásico “Blue moon” , consiguieron incluso que las parejitas se pusieran romanticonas.

Fueron en total 26 piezas, entre cantadas e instrumentales, todo un derroche de energía y de intercambio con un público receptivo con ganas de sudar y de que no parara la fiesta. Después del concierto todavía les quedaba batería para vender ellos mismos vinilos y cds y seguir siendo unos majetones con quien hablara con ellos. Especial mención al contrabajista Jimmy Maxwell por su arte y su inestimable ayuda en la confección de esta crónica. Para quien se quedara con ganas de más, la revolución del swing sigue en la calle, como todo lo auténtico, lejos de los circuitos comerciales.

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