El Auditorio Municipal La Marina se convirtió en escenario perfecto para albergar una noche cargada de decibelios y música vitamínica. Un excelente revulsivo para combatir las altas temperaturas que acompañaban la llegada del inminente verano. Por un día San Sebastián de los Reyes izó la bandera del rock alternativo, con una respuesta bastante clamorosa por parte del público, aunque a primera hora el recinto presentara un aspecto bastante desangelado. Con un respetable entregado a más no poder, y que por arte de magia pareció multiplicarse cuando les tocó su turno a los protagonistas indiscutibles de la noche, los californianos The Offspring.
Con dos escenarios distintos, el Red Bull Tour Bus situado en la parte alta del recinto, y el Neox Rocks, destinado a los nombres con mas peso del festival, la tarde-noche se saldó con un resultado bastante alentador si nos atenemos a la ecuación aforo y nivel de sastisfacción.
Abrieron el quinteto madrileño The Noises en las apretadas tablas del Red Bull Tour Bus, que con su pop-rock de corte anglosajón, con ecos de los neoyorkinos The Strokes, encendieron la mecha a base de una fórmula resultona que tan bien esbozan en sus largos "Bellavista" o "Rapto".
A poco menos de una hora les tomaron el testigo Mirrors Frequency, otro quinteto de pop volcado esta vez hacia sonidos más electro, y con un componente épico en sintonía con el de Coldplay, U2 o The Killers. Desgranaron los temas que conforman su disco "We Are The Change", dejando claro que su juventud no está reñida con su buena puesta en escena sobre las tablas.
Justo cuando estaban descargando Mirrors Frequency, el que fuera batería de los Ramones, Marky Ramone hizo su aparición en el escenario grande, el Neox Rocks. Acompañado del mediático Andrew W.K., roquero de tomo y lomo que no desmerece para nada su puesto en el micrófono, dió un buen repaso a la discografía de la banda más famosa de Queens, léase Ramones. Lo suyo fue un homenaje en toda regla, y se convirtió en una carrera de mil metros lisos con el acelerador a tope y la lengua fuera a rebufo. En su set-list no faltaron himnos imprescindibles del imperdible y las Chuck Taylors: "Cretin Hop", "Rockaway Beach" o "Sheena Is A Punk-Rocker".
Los argentinos Attaque 77 le cogieron el relevo al músico de Nueva York en el escenario pequeño. En una fugaz puesta en escena que apenas superó la media hora, su punk-rock ramoniano entonó bien con lo ofrecido previamente. De hecho los autores de "Donde las águilas se atreven" o la "clashiana" "Cúal es el precio" mostraron un grato estado de forma tras sus incontables visitas a nuestro país.
La banda del front-man y guitarrista Mikel Izal y el batería Alejandro Jordá supo ganarse a la exigua masa de público que se arremolinaba enfervorecida en torno al escenario Neox Rocks. No obstante los dos discos largos de estudio de Izal, "Magia y efectos especiales" y "Agujeros de gusano", han visto la luz gracias al generoso respaldo de sus seguidores en las campañas de crowfounding para su consecución. Su pop luminoso y con cuerpo sonó con tronío con sus instrumentaciones de ukelele y guitarras corpulentas. En un momento de su contundente actuación Mikel bromeó a cuenta de la barba del guitarrista Alberto Pérez, por su parecido con el futbolista Diego Costa. Los autores de "Tu continente", "La mujer de verde", o "Asuntos delicados" dejaron bien claro porque han sido galardonados con premios como el de la Música Independiente o el de la revista Rolling Stone.
Llegó el turno de los protagonistas de la noche, la banda de Dexter Holland, que conmemoraban el veinte cumpleaños del disco que les llevó a la fama: "Smash". Puede que el hardcore melódico de The Offspring resulte algo trasnochado a día de hoy, pero nada mas lejos de la realidad al comprobar el tirón que tuvieron con la audiencia. Un público incondicional que coreó y saltó como si no hubieran pasado los años en los que Nirvana o Green Day reinaban en las frecuencias de la FM. Ya desde las voces pregrabadas que inauguraban el best-seller de los de Orange County se intuía que iban a dar lo mejor de si y así fue. Tremenda energía fue la desbordada por el vocalista y sobre todo por el guitarrista Noodles, que con su pelo teñido con mechones blancos, no paraba de emular a los canguros australianos con su saltarina puesta en escena. Nitro encendió la mecha de forma vertiginosa y el recinto enteró se contagió con ganas de parranda. Uno a uno fueron desgranando todos los cortes del superventas que les encumbró. Así fueron desfilando uno tras otro trallazos de la talla de "Come Out And Play", "Self- Steem", "Gotta Get Away", la convincente versión de Didjits que es "Kill Boy Powerhead", o el ska anfetamínico de "What Happened To You?". Fuera del repertorio de "Smash" también tuvieron tiempo para abordar otros temas señeros de su discografía, caso de "You´re Gonna Far Kid", "Pretty Fly (For A White Guy)" o "The Kids Aren´t Alright", con el que cerraron su trepidante actuación.
Tras el plato fuerte llegaron los postres con el sonido de aires rave de Kostrok, el dúo formado por los DJs José Martí y Adrián Lurbe Quilis, que puso la puntilla a lo fiesta con aires de "arriba Space". Sus andanadas de electro y dubstep fueron bien recibidas por una parroquia, que iniciaba sin remisión su marcha hacia las puertas de salida.
Quizás la nota negativa del festival se la llevara el servicio de las barras habilitadas para la adquisición de bebida. Entre grifos que no tenían la suficiente presión y la parsimonia de algunos camareros, las interminables colas guardadas ad-hoc se alargaron e incomodaron mas de la cuenta. Una asignatura pendiente a solventar para futuras ediciones, y que esperemos sirva para resarcir las expectativas creadas ante un evento de semejante calibre, y que se cerró con un saldo bastante alentador.
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