Con maravillas como “Centrefolds”, esa que cierra su último disco “Sleeping With Ghosts” (Virgin, 03), el señor Molko y compañía consiguieron que el que firma prestase de nuevo atención a una banda que, con su anterior trabajo y posterior y anodina gira, me dejara la sensación de que algo ya no funcionaba en un grupo que había logrado llenarme de emociones. Por supuesto, no pensaba dejar de acudir a una repleta Multiusos para comprobar cómo se defendían sobre lo que, cuando pude verlos en Vall de Hebrón hace dos años, fue patíbulo para un Molko desganado. Así, y tras unos Operator sin demasiada gracia, “Bulletproof Cupid” provocaba las primeras sonrisas de satisfacción entre un público que iría recibiendo de igual talante un repertorio basado en su último trabajo del que, ahora sí, pueden estar orgullosos. “The Bitter End” ponía boca abajo el auditorio mientras Stefan Oldsal dejaba claro que en piezas como esa o “This Picture” es en las que se gusta más. Grandes temas no les faltan, y aquí los regalaron a conciencia. Así “Taste In Men” y “Pure Morning” sonaron enormes, “Sleeping With Ghosts” esperanzador, “Whitout You I´m Nothing” más dura que nunca, y cuando dedicaron “Centrefolds” a la desaparecida Nina Simone, y a quien ahora dormía con fantasmas, un servidor ya intuía que firmaría estas líneas como fan redimido. Cuando terminaron su concierto con el “Where Is My Mind?” de Pixies, esa intuición ya era certeza.
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