Noche de alianzas indies en el Extratonauta
Conciertos

Noche de alianzas indies en el Extratonauta

-- / 10
15-05-2010
Empresa — La Máquina de Escribir
Sala — Coliseo de Atarfe
Fotografía — Eduardo Tébar

El líder de Los Planetas no parecía muy motivado por la presentación de "Una ópera egipcia" en casa. Es más, días antes de su intervención como cabeza de cartel del Extratonauta, J enturbiaba el ambiente con unas declaraciones explosivas al periodista musical Juan Jesús García: “El Coliseo de Atarfe es una barbaridad arquitectónica producto de la corrupción urbanística”. No cumplió su amenaza de tocar el “Metal machine music” de Lou Reed, aunque las condiciones acústicas del recinto invitaban. El megalómano escenario atarfeño posee las mismas facultades sónicas que un móvil de última generación. Así las cosas, el festival reunió con más ganas que lucidez a la primera plana del indie nacional. Entre el público, un alto porcentaje de visitantes procedentes de diversos puntos de la península.
“¡Ella sí que es un monumento!”, exclamó J cuando saltó al escenario La Bien Querida. Igual que hace un par de semanas en el SOS, ambos interpretaron en plan Pimpinela “No sé cómo te atreves”. A diferencia del reciente concierto de Los Planetas en Murcia, su recital granadino se recreó en numerosos pasajes anteriores a la etapa flamenca. “Rey Sombra”, del pleistoceno ruidista de “Super 8”. “El golpe de gracia”, “Devuélveme la pasta” o “El artista madridista”, en una afanada revisión de la última década. Impresionante ese arranque instrumental con “La llave de oro”, tangos de Morente releídos por la vía de Los Relámpagos. No faltó la psicodelia jonda de último cuño: “Si estaba loco por ti”, “Alegrías del incendio”, “Soy un pobre granaino”, “Una corona de estrellas”, “Señora de las alturas”, “Romance de Juan de Osuna”. Y, sin duda, el momento álgido de la noche: la letanía coránica de “Los poetas”, esta vez sin soporte de electrónica naïf y con la briosa aparición de Eric marcando el ritmo. Espléndido mantra atmosférico de diez minutos con el que se despidieron.
La alianza de J y La Bien Querida no fue la única de la velada. En plena madrugada, también Zahara hacía lo propio con Sidonie. Pero todo empezó mientras se agotaba el sol de la tarde. Los granadinos Ana Lógica desplegaban el impecable cancionero de “Apueste su vida”. Uno de los estrenos discográficos más esperanzadores del ya olvidado pop orquestal de la vieja escuela. Mundos caleidoscópicos decorados con trompetas, trombones, fliscornos, melódicas y demás artilugios. Apabullante muestrario de pedrería en las proporciones ambiciosas de “Pet Sounds” y “Forever changes”. El asunto prometía tras dejar en el aire ese ondulante spaguetti titulado “Sombrero tejano”.
Jesús Ordovás, histórico locutor ahora dedicado al noble arte de pinchar temas y ofrecer conferencias, ejerció de maestro de ceremonias. Zahara ponía la guinda dulce y almibarada del cártel. Volvía a la tierra en la que se forjó, tocando sin parar en circuitos cantautoriles y jazzísticos, antes de su catapulta al estrellato. A medio camino –nunca preciso– entre un mainstream refinado y la tierra de nadie en un pop alternativo para todos los públicos. Regresó triunfal, con su éxito latente en los Premios de la Música y una contagiosa ilusión por fomentar la alegría general. La Bien Querida, en cambio, suplió con estampa lo que el espacio evaporaba. La talla XL del Coliseo deslució su voz, limitada de antemano y propensa a la monotonía tímbrica. Sin embargo, todo se le perdona. Es una diva. Y su “Romancero” fue acogido con enorme receptividad. Se trataba de su primera vez en el feudo de su mentor, J Planetas. Love of Lesbian llegaron cuando más falta hacían. ¿Alguien duda aún de su acertado paso al castellano? Convirtieron la fiesta en un agradecido karaoke colectivo. “Club de fans de John Boy” retrata los fenómenos de escapismo lúdico de la modernidad. Mucho de eso defienden Sidonie, arrasadores de esta edición del Extratonauta. Bohemios, elegantes y rotundos, recuperaron aquel iniciático y florido “Feelin’ down”, además de menciones a “El incendio” o “Fascinado”. Otorgando cada vez más protagonismo al hammond y al acordeón, lo suyo adquiere ya tintes de Rock and Roll Circus.
El cansancio se manifestaba a la hora de Dorian. Para disgusto de muchos, la severa impuntualidad del servicio de autobuses hacia Granada obligó a que la gente tuviera que esperar helada de frío. No obstante, el cuarteto barcelonés levantó los ánimos de los que aguantaron. En eso consiste su alfombra sintética. Pildorazos de pop electrónico diseñados para las madrugadas de los sábados. “La ciudad subterránea” potencia la fuerza hipnótica de unos chicos capaces de inducir a cualquiera a “Cualquier otra parte”. Dorian repetían en el Extratonauta. We Are Standard, por su lado, debutaban incendiando la fase final y reivindicando su elección como mejor grupo nacional de 2009 por la MTV. Estreno en Granada, ciudad en la que tienen pendiente un bolo de sala para poner en práctica su insaciable dance-rock. O, como dicen algunos, post-punk baleárico. Al mismo tiempo, una carpa silenciosa proporcionaba la curiosa imagen de los asistentes bailando con los cascos puestos. La clandestina selección musical corría a cargo de nombres como Ordovás, Joan Luna, Mario Vaquerizo, Aldo Linares o Johan Wald.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.