Najwa
Conciertos

Najwa

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Redacción — 18-06-2006
Fotografía — Archivo

Llegó el día, o mejor dicho, la noche, la noche de la despedida. Najwa finalizó la dilatada gira de presentación de su tercer disco en solitario ante sus fieles madrileños, que se apretujaron en la sala Joy Eslava para colmar las escasas ilusiones que quedan tras la cada vez más parca llegada de los Reyes Magos o las decepcionantes rebajas de enero. Con la ayuda de myspace y de la reedición lujosa de “Walkabout”, documental y videoclips incluidos, la expectación se desbordó y el cartel de no hay entradas sorprendió a más de una fan en plena puerta. Najwa se hizo esperar, y ciertamente no apareció hasta pasado un buen rato después de salir al escenario con sus ya célebres pololos o culotes y sus botas de cowgirl. Salió fría, sobreactuada, ¿nerviosa? Había prometido abrir el concierto despacio, templando, e ir despertando el ritmo cardíaco del público con hits del pasado y sus principales de “Walkabout” (“Capable”, “Le Tien Le Mien”…), y para algunos lo consiguió. Pero hubo quienes se tomaron el fin de su gira como el fin de una época. Y ya desde que salieron a la calle comentaban que sí, que Najwa les sigue gustando, pero que ha llegado el momento de que dé el paso, deje de lado “el chumba chumba pregrabado” y se lance –porque su voz susurrante y sus tablas escénicas se lo permiten – a hacer música de baile pero con mayor presencia instrumental. ¿Alguien se fijó cuánto disfrutó la gente mientras sonó ese homenaje a la Velvet, o mientras el bajista (sí, el de Lo más plus), o el guitarrista con la acústica, o las baquetas se quitaron el corsé electrónico para marcarse unos solos? Hasta su amigo Carlos Jean se sumó a los bises con una guitarra al hombro para participar en el renacimiento que Najwa merece, el que el actual rock bailongo le demanda.

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