Era jueves al mediodía cuando pasé por delante de Razzmatazz y vi un grupo de personas sentadas en la escalera que lleva a la puerta principal. “¿Será por el concierto de Mvrk?”, me pregunté incrédulo. El viernes, a las siete, confirmé mis sospechas: ahí seguían. La cola era demencial. Salía desde la sala uno hasta el final del Carrer d’Alaba, daba la vuelta y llegaba hasta el Carrer de Pamplona. Si la organización hubiera dispuesto las vallas de forma diferente, habría rodeado el edificio entero. En ese momento, solo podía pensar en cómo este chico madrileño, en apenas un año, había pasado de tocar en Razz 2 a agotar dos fechas en la sala principal.
Mis amigas y yo conseguimos entrar a la sala un poco antes de las ocho. A partir de ahí, tocaba enfrentarse a más de una hora de espera. Estábamos apilados en medio de la pista y, entre el calor y el humo del tabaco, parecía una sauna desde antes de empezar. En el momento que empezó a escucharse el mítico “Please Behave Radio” el público enmudeció. Todo para, segundos después, volverse eufórico con los primeros bajos de “YOTMB”. Mvrk hacía su entrada al escenario transmitiendo en directo el recorrido desde el backstage. Esto acababa de empezar.
Tras esta entrada, siguió con “JETLAG”, tema del álbum “HAYABUSA: El After” de Caleb Callowey. Después, repasó todos sus temas de “PÓRTATE BIEN!”, intercalándolos con algunos de los más antiguos. Fue un repaso a lo más destacado de su discografía. Estuvieron presentes singles como “Cuerpos” o “Tiendas”. También temas de su anterior disco “La fe que me tengas” (2024). “Algo nos Oliamos”, “Si supieras”, “Niebla” y “Tranqui mamá” fueron los más destacados.
Durante este segundo concierto en Barcelona, se vivieron momentos que quedarán para el recuerdo, tanto para bien como para mal. Fue un coctel molotov de energía, sudor y pogos. Muchos pogos. El artista madrileño tuvo que parar cuatro veces su actuación por desmayos en el público. Otra más, para hacer una pausa de hidratación. Fue un momento de paz en medio de la tormenta: La gente se subía en hombros para participar una especie de concurso de coger botellas de agua.
Y es que hay algo que destaca muchísimo del directo de Mvrk: tiene una capacidad bestial para conectar con el público. En temas como “Suena COOL” o “NoSTOI”, por momentos, se le escuchaba más que al propio artista. Durante la actuación, formó una conexión que, más tarde, le llevaría a montar su propia clase de pogología. Lo mandó hacer en “Hawaii”, mantuvo la tensión en “bye BYE” y todo explotó en “Dame Café”. La sala entera unida. Un momento de emoción que por poco se lleva a mi amiga por delante. Por suerte, sobrevivimos.

Tras esta explosión de energía, Mvrk cerró su actuación con sus temas más emotivos. Hizo el amago de irse tras “Linda Vida Pls Behave”, pero volvió para mandar abrir un pogo. El más grande de la noche. ¿El objetivo? Simplemente preguntó: “¿Alguien tiene un talento? Que lo demuestre”. A partir de ahí se sucedió una serie de concursos de mortales y piruetas que sirvieron de previa del verdadero final. Pronunció “Dime que talento tienes” y empezó a sonar la instrumental de “Como enamorarme”. Su primer gran hit. Seguramente, la canción que lo empezó todo. El cierre perfecto. La terminó cantando tres veces seguidas. Así, el Golden Boy, se despidió de sus conciertos en Barcelona. Demostrando porqué es una de las grandes revelaciones del género urbano y, sobre todo, que ha llegado para quedarse.

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