La lluvia comenzaba a caer sobre Madrid a la hora exacta en la que estaba prevista la apertura de puertas del festival Musicland, y eso sólo podía significar dos cosas: un buen augurio o una mala señal. Por desgracia tuvo más que ver con esto último, especialmente en su primera jornada. Hasta casi dos horas se retrasó el viernes la entrada al recinto, pero una vez sobrepasadas las puertas era fácil entender por qué: Tan sólo uno de sus tres escenarios principales contaba con una carpa que protegiera a los equipos y el recinto se había convertido en un amplio barrizal. Para ponerse en hora, no quedó otra que cancelar prácticamente la mitad del cartel. Los menos damnificados fueron los DJs del espacio que patrocinaba Redbull y los grupos de new beats, encargados de ir animando el cotarro mientras la organización intentaba recuperar las riendas del evento, algo que, tristemente, supuso también eliminar la labor de informar de los reajustes a un público bastante perdido (si bien es cierto que lo de repartir flyers con los horarios nunca estuvo previsto). En medio del caos y del barro, se formaba una amplia cola que duró horas para poder entrar al escenario principal, dedicado al pop independiente, al que no pudieron subirse ni Estrella Polar ni Eladio y los Seres Queridos, y para el que hacía falta una entrada especial. Ni siquiera los miembros de El Columpio Asesino sabían si iban a tocar pocos minutos antes de subir a él. Pero a pesar de que tuvieron que recortar su repertorio, transmitieron entusiasmo con los principales temas de “Diamantes”, especialmente con “Toro”, y como ya es habitual, sonaron impecables. Tras ellos, aparecían Vetusta Morla (en la foto), que se convirtieron en los héroes de la noche por un concierto inmenso, desde “Mapas” a “La cuadratura del círculo”, tal y como esperaba un público que, en su mayoría, aguantó el chaparrón sólo por ellos.
Después llegaba el DJ set de Los Planetas pero, según la organización, decidieron finalmente no salir tras ver que allí ya no quedaba nadie. Cierto. El público se encontraba en los dos escenarios restantes. Muchos, participando en alguno de los pogos que se formaron con los enérgicos Foreign Beggars: rap, grime, dubstep y, en definitiva, el sonido más nuevo de la electrónica, perfecto para dar paso a la celebrada fusión con la que, partiendo del drum and bass, Pendulum volvió a triunfar. Dedicando la mayor parte de su tiempo a temas de “Inmersion”, su último disco, y con su líder Rob Swire jaleando por el micrófono, lograron que el personal se esmerara dándolo todo.
Sin embargo, la mayor parte de la gente acabó esta primera jornada en el espacio dedicado al rap, que también sufrió recortes en su cartel, dejando fuera a Guante Blanco, Agorazein y Juaninacka. Así, el encargado de inaugurar escenario y visuales fue el contundente directo de Falsalarma, centrado en "Dramática", su último disco, y con sorpresas como la primera aparición que hubo por allí de Kultama. Tras ellos, unos divertidos Duo Kie con muchos temas del álbum "De Cerebri Mortis", y SFDK, que demostraron con solvencia por qué llevan más de una década en lo más alto. Finalmente, llegaban Violadores del verso. Apostaron por innovar, con temas surgidos de sus colaboraciones con otros artistas, pero sin dejar fuera hits como “Vivir para contarlo” o “Ballantains”, en el que terminó siendo un concierto enorme.
A mediodía del sábado comenzaba la segunda jornada del Musicland, tal y como estaba previsto, a pesar de que la lluvia cumplía de nuevo con su cita y obligaba a cerrar un escenario. Pero, tras la consiguiente locura de los reajustes, parece que nadie se quedó fuera. Marco Carola, Umek y Layo & Bushwacka! fueron caldeando poco a poco el ambiente para el primer plato fuerte del día: Carl Cox. El británico conectó con la gente de inmediato, innovando a los platos y echando mano del micro de manera intermitente para animar a un público eufórico. Y protagonizó sin duda uno de los mejores momentos del festival, quizá también por la tregua que ofreció el cielo de Madrid, dejando salir algunos rayos de sol dura nte su sesión. Después de él llegó a la carpa la traca final de DJ sets, empezando por el de Simian Mobile Disco que, en su línea, hicieron un repaso por los diferentes géneros de la electrónica. Continuaron 2 Many DJ’s, adaptándose a los nuevos tiempos con remezclas del “Midnight City” de M83 o del “How deep is your love” de The Rapture, pero recordando también lo buenos que fueron algunos temas de The Gossip o de The Chemical Brothers. Y tras ellos, el fin de una fiesta con mayúsculas a cargo de The Bloody Beetroots. Mezclando su técnica con el disfrute, Sir Bob Rifo Cornelio y Tommy Tea conectaron a la perfección con la locura del público que, cuando salieron del recinto entorno a las dos de la madrugada, lo hacían con la convicción de haber estado en la mejor discoteca del mundo y que, durante todo el festival, se esforzó por pasárselo bien, a pesar de la lluvia y de la descoordinación. Demostrado queda, una vez más, el gran poder que puede llegar a tener la música.
Este festival olía a corrupción y blanqueo de dinero. // Lo único que hizo bien la organización fue no dar ni un horario, ni un mapa, ni un programa, total, lo iban a cambiar a todo// Los artistas bien, y es verdad que cuando salió el sol con Carl Cox fue la repanocha// Carl Cox brings you sunshine!
Me encanta este articulo...
Muy bien escrito y totalmente de acuerdo en (casi) todo.
La organizacion pesima , nos hicieron hacer cola sin necesidad , la zona VIP la pagué perooo ¿donde estaba? no habia ningun tipo de señalizacion , MODIFICARON LOS HORARIOS DE LOS CONCIERTOS ,
MUSICLAND = DE PENA .
ALEX HATE
Totalmente de acuerdo con todo lo dicho con respecto al viernes, que fué el unico dia que fuí. El poder de la musica, gran frase, hace que la gente que ama la musica disfrute, a pesar de la lluvia y la mala organización. Vivir para contarlo!
menos mal que al final no fui!!!
Nos quedamos con muchísimas ganas de ver a ESTRELLA POLAR. Otra vez será.
Thanks for shinarg. Always good to find a real expert.